Dice Eva Blanco que el fútbol es el deporte más machista, y sentimos no darle la razón, porque en el fútbol, al menos, no usan a las mujeres de floreros, como en los podios de ciclismo, F1, motos... Y tampoco les hacen anunciar cada asalto luciendo trasero, como en el boxeo. Ni las ponen ligeras de ropa a bailar para amenizar los descansos, como en el baloncesto o el fútbol americano. Salvo honrosas excepciones -atletismo, tenis, esquí y otras disciplinas de invierno, golf...-, el machismo aún impera en el deporte profesional. Una evolución-revolución aún pendiente a la que vienen muy bien hechos como el que protagoniza ella. Osasuna ha tardado casi cien años en tener una mujer en la directiva. Manda huevos.
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