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El fuera de juego

El fuera de juego

si hay algo que define y condiciona el juego del fútbol es sin duda la regla de fuera de juego. Su existencia da sentido a la táctica y la estrategia; su desaparición daría lugar a otro juego diferente.

Dos conceptos tienen que quedar claros para referirnos al fuera de juego: la posición y la implicación en el juego activo. Los dos unidos conducen a la sanción por fuera de juego.

La idea de posición no es opinable, es una cuestión puramente física, el jugador está o no está en posición de fuera de juego y en la práctica su apreciación dependerá del buen ojo del árbitro asistente. Muy significativa ha sido la mejora que se ha producido en los últimos años en este aspecto, los errores que se dan ahora suelen ser de escasos centímetros, la percepción humana no da para más.

La implicación en el juego activo es mucho más compleja porque en ella entra necesariamente la apreciación subjetiva. Tres son las situaciones que se consideran: interferir en el juego, interferir en un adversario, sacar ventaja de dicha posición.

Interferir en el juego significa jugar o tocar el balón que ha sido pasado o tocado por un compañero.

Interferir a un adversario es impedirle que juegue o pueda jugar el balón obstruyendo claramente su campo visual o disputándole el balón.

Ganar ventaja de la posición es jugar, desde ella, el balón que rebota en un poste o en un adversario.

Un jugador que está en posición de fuera de juego y además, a juicio del árbitro, se encuentra en una de esas tres situaciones debe ser sancionado con un tiro libre indirecto.

La casuística es muy extensa y da lugar a situaciones de difícil valoración que además cambian de unas temporadas a otras. Comentaremos una de reciente actualidad.

Se da el caso de que en el lanzamiento de un tiro libre un atacante se sitúa en posición de fuera de juego detrás de la barrera defensiva. Se lanza la falta y el balón acaba en gol, se aprecia que el atacante en posición de fuera de juego está en la trayectoria del balón. El árbitro valorará si ha obstruido claramente la visión del portero; si es así no concederá el gol, pero si el balón ha venido por alto y el portero ha podido verlo lo dará por válido.

Situaciones complicadas que obligan a los árbitros a unificar criterios e hilar muy fino.

El autor es vocal de Capacitación del Comité Navarro de Árbitros de Fútbol