pamplona - “Físicamente estamos ya con la reserva. Gráficamente, como en las películas de la Guerra de Secesión americana, en la típica imagen de los confederados de uno cogiendo al otro, el otro con la ropa destrozada, el otro vendado... Pero hoy el entrenamiento ha estado muy bien, muy intenso y le he dicho a los chicos: da igual que estéis cansados o lesionados, hay que apretar los dientes y hacer lo que uno pueda y más. No hay dolor, ni excusas ni nada”. Nadie duda a estas alturas de que Carlos Frade es un gran motivador. Su discurso es tan válido para el partido de hoy (21.00) contra el Breogán como para arengar a las tropas antes de la batalla de Gettysburg.
El Planasa viaja a Lugo para vencer su última batalla, la que le haga ganar la guerra. Delante se encontrarán con el Breogán, un equipo cuya presencia en los play off está asegurada, pero que todavía tiene la motivación de pelear por el factor cancha.
La salvación de los verdes pasa ineludiblemente por Galicia, ya que deberán confiar en que el Ourense -equipo que el año que viene jugará en ACB- venza al Prat, rival de los navarros por la permanencia. Es decir, toca ganar y rezar.
¿Cómo es el Breogán? Frade lo analiza: “El Breogán es un equipo con mucha confianza, que ha ganado los últimos partidos tanto fuera como en casa. Están muy intensos, y defienden muy bien en algunas fases de los partidos. Han sabido encajar todas las piezas en el mejor momento, al final de temporada”.
De hecho, en los últimos 15 partidos, el equipo de Lugo presenta un récord de 9-6, el cuarto mejor de la competición. En el global de la campaña, y observando los partidos que ha jugado como local, su balance es del 50% (7-7). El lituano Osvaldas Matulionis es el máximo anotador del equipo, con 11 puntos por noche. Se trata de un conjunto con cuatro jugadores que se encuentran entre los 9 y los 10 puntos de promedio, dato que refleja su extenso fondo de armario.
“La clave es un buen balance defensivo, y eso parte de tener un ataque disciplinado y la cabeza fría. Luego hay que limitar su anotación en línea de tres y conseguir que tiren muchos tiros con la mano delante, eso nos va a dar muchos rebotes en defensa”, asegura el entrenador.
Carlos Frade llegó con la temporada avanzada, el equipo estaba en la cuerda floja y la tarea del riojano era básicamente lograr la permanencia. El conjunto mejoró en juego, creció en autoestima, aumentó en competitividad y ofreció su cara más alegre. No obstante, la salvación -aunque sobre la bocina- sería poner la guinda a todo el trabajo diario. Frade no se esconde: “Vine aquí para pelear y tratar de que el equipo no acabe en las dos últimas posiciones, y en eso estamos. Es lo de siempre, que el resultado final sea bueno o malo no hace que el trabajo sea malo o bueno, pero desde luego, la permanencia es el objetivo principal en cuanto a caso tangible”, comenta.
Él no lo admite, sería algo presuntuoso, pero parece que la temporada se le ha quedado corta. Hacer de un grupo de jugadores un equipo es algo complicado y trabajar a contrarreloj es el sino al que ha tenido que enfrentarse el entrenador.
El Planasa se la juega hoy a cara o cruz, a todo o nada. Un morir en la orilla o un salvados por la campana. Los verdes asumen el reto y no piensan en lo que haga el Ourense, “hace bastante tiempo que dejé de preocuparme de las cosas que no están bajo mi influencia”, dice Frade. Preparados para la batalla. Lo dijo Robert Lee, general confederado. “Es bueno que la guerra sea horrible, o podría llegar a gustar”.