La haltera navarra Naroa Arrasate (Villava, 2003) se ha proclamado subcampeona de Europa de halterofilia en Georgia, tras lograr la plata en una gran actuación en dos tiempos (128 kg) en la categoría de 69 kg. Asimismo, su actuación también se vio marcada por una lesión en el codo izquierdo cuando la levantadora peleaba por el oro al intentar elevar 132 kg.
¿A qué sabe la plata?
–Estoy muy contenta por la competición que hice porque venía muy preparada y la competición fue tal y como lo esperábamos mi entrenador y yo, era justo lo que habíamos ideado. Fue idílico hasta el último momento cuando fuimos con todo a por una medalla más y en el último segundo se me salió el codo. Tengo mucha impotencia de al final no disfrutar de una plata. Es una medalla complicada de conseguir, pero hacerlo de esta manera no se disfruta y da mucha rabia.
Viene de mejorar el bronce del Europeo del año pasado, ¿cuál es la clave de la evolución?
–Junto a mi entrenador nos hemos centrado mucho en hacer repeticiones de calidad, en vez de hacer muchas repeticiones a lo loco. Así que nos hemos centrado en hacer todo con calma, con cabeza, pensando las cosas y creo que eso nos ha servido mucho. El año pasado estuve una categoría diferente a este año (de -63kg a -69kg), y hemos cambiado un poco el entrenamiento, lo hemos adaptado con más kilos y la preparación a este momento ha sido idílica, el año pasado sí que es verdad que lo encontré un poco peor, así que en comparación con un año yo he visto como una mejora bastante notoria, la verdad.
Empezó con la arrancada, donde quedó undécima, ¿cómo gestionó ese inicio?
– No es un mal resultado para mí, porque a se me da mejor el segundo movimiento. En el primero ya sabemos las limitaciones que tenemos. En el primero vamos un poco a ciegas, pero en el segundo ya sabes lo que ha hecho el resto en el primer movimiento. Entonces nosotros siempre tenemos un plan. En las arrancadas como si quedamos últimos, da igual, nos fijamos en el resultado, sino que el dos tiempos es mi fuerte, y ahí intentamos recortar todos los kilos posibles. En este Europeo quedé creo que la 11ª en arrancada, y luego, si hubiese levantado los 132 kg, hubiese sido oro. Mi entrenador y yo lo asumimos desde el principio, nosotros vamos a lo nuestro en la arrancada y luego en el dos tiempo vamos a morir. Siempre ha sido nuestra estrategia. Estoy muy contenta porque fue todo idílico durante la competición.
Después pasó al dos tiempos y levantó los 128 kilos, ¿cuándo supo que era plata?
–En el dos tiempos salí de las últimas y sinceramente nunca veo la tabla en la sala de calentamiento, no sé que hace el resto. Yo estoy a lo mío. Además mi entrenador tampoco me dice nada. Y cuando iba a levantar los 128 kilos, me miró mi entrenador y me dijo:“Naroa, si haces esto la liamos”. Pero claro, yo no sabía a qué se refería. No sabía si nos estábamos jugando el bronce, la plata o el oro porque no me fijo en el resto, pero cuando salí a la tarima me sentía tan preparada que sabía que lo iba a levantar. Nunca había tenido esa sensación y cuando lo levanté no sabía qué medalla era, no tenía ni idea. No lo supe hasta que repartieron las medallas y le pregunté a mi entrenador cuál era.
¿Esa manera de abstraerse tanto es una técnica para no distraerse y evitar los nervios?
–Eso es. Al principio le dije a mi entrenador que no quería saber nada porque si al final me dice que peleo por el oro y luego no lo consigo, pues no te sabe bien y te queda mala sensación.
Después, cuando va a por los 132 kg se le sale el codo izquierdo, ¿cómo fue?
–Justo cuando salí a levantar los 132 kg fue escuchar al público, pero chillar y gritar de una manera que nunca había escuchado tanta ovación porque al final estaba haciendo una remontada y pensé que sí o sí tenía que levantar los 132 kg como que me llamo Naroa. Hice la cargada, no me pesó nada y eso que nunca había levantado 132kg, pero en cuanto me la puse encima de la cabeza ya no recuerdo nada más. Solo me acuerdo de la sensación de que se me salió el codo, y de chillar a mi entrenador:“Javi, Javi, Javi, que tengo el codo colgando”. Pero no me acuerdo de cómo pasó, no tengo ni idea.
Gana la plata, pero se le sale el codo cuando rozaba el oro, ¿qué sensación se le queda después de todo?
–Cuando me lesioné no sabía nada. Me estaban inmovilizando el codo y le preguntaron a un compañero para que subiera al podio en mi lugar, mi compañero me lo dijo, le pregunté a mi entrenador qué había conseguido y ahí supe que era plata. Tenía tanto dolor que ni me alegré. La verdad es que me da mucha pena, porque es un internacional absoluto, que es complicado ya llegar allí e imagínate estar peleándose por las medallas... Y que suceda esto justo ahora, en esta temporada, que me encontraba muy bien, es una putada, sinceramente.
¿Sabe cuánto tiempo va estar lesionada?
–Es un poco incertidumbre porque estamos esperando a que me hagan la resonancia para saber si hay algún ligamento roto. En el caso de que sea así la única opción es la cirugía. Entonces sí que sería un poquito más de tiempo de recuperación, pero si no hay cirugía, creo que es un pelín menos de tiempo. Pero bueno, que algo de tiempo sí voy a estar apartada. La verdad es que me da pena porque este año era muy guay. Teníamos los Juegos del Mediterráneo, empezaba la clasificación olímpica, el Mundial en China y me hacía mucha ilusión ir ahí. Además, el último año de sub 23, entonces, tengo un poco de incertidumbre, porque no sé cuánto tiempo voy a estar así. No sé si este año voy a acabar levantando, si se va a alargar la cosa. Ahora mismo estoy un poco esperando a ir a los médicos y saber un poquito del diagnóstico.
¿La plata queda en un segundo plano?
–No, la verdad es que estoy muy orgullosa.La competición ha sido tan idílica, que la medalla es un sueño. Pero al mismo tiempo es como si no lo hubiese conseguido porque me da la sensación que se ha manchado mucho la imagen. Porque tengo las felicidades de todo el mundo y es “felicidades y recupérate”. Entonces, lo primero está bien, pero luego ya te viene como otra vez la realidad. No sé, es como una competición que la disfruté tantísimo y salió tan bien que estoy tan orgullosa y de repente, como que en el último momento se torció todo. De una manera drástica. Es como si no lo hubiese ganado, sinceramente.
¿Cómo se mentaliza para saber que va a estar sin competir durante un tiempo?
–Recuerdo estar en la ambulancia y le dije a mi entrenador que no quería volver a levantar, pero luego lo piensas y ves que se han lesionado mil deportistas y todos siguen. Además, tengo a mi entrenador, que se entrega conmigo a muerte, preocupándose muchísimo. Mis compañeros que son mis referentes y justo ahora todos están lesionados. Y yo les he visto cómo se han operado todos de la rodilla y se están levantando, han sido campeones del mundo. También he visto cómo se han operado de la cadera y han sido olímpicos. La verdad que estoy muy bien rodeada, he visto con mis propios ojos de gente que se ha operado de una operación muy compleja, compañeros míos, y han sido después campeones del mundo. Entonces, me da como también esa tranquilidad y esa esperanza de que todo vaya a salir bien.
¿Ve lejos los Juegos Olímpicos de 2028?
–Yo creo que esta nueva clasificación olímpica no me favorece mucho ahora mismo por la lesión porque este año, por ejemplo, no creo que pueda levantar mucho más ni me va a ayudar al tema de la clasificación. Creo que no es viable, pero bueno, nunca se sabe al final. Quizás cuando vuelva de esta lesión estoy mucho mejor y me encuentro como nunca, ojalá sea así. Yo voy a hacer todo lo que tenga en mis manos, todo, porque sea así.