Corría la vuelta 12 de las 24 programas para el Gran Premio de Catalunya. Pedro Acosta lideraba la prueba acechado, como una sombra, por Álex Márquez, quien luchaba por la victoria después de sufrir hasta tres golpes provocados por Jorge Martín en dos ocasiones y por Johann Zarco. De pronto, antes de atacar la frenada de la curva 10, en plena recta, la KTM de Acosta se quedó clavada en mitad de la pista. Al parecer, el apartado electrónico de la moto detectó un fallo y se apagó. El murciano protagonizó un drástico descenso de velocidad. Y Márquez, que rodaba a rebufo, no tuvo margen de reacción; no pudo realizar una esquiva. La Ducati golpeó contra la KTM y se fue descontrolada a la hierba. Álex salió disparado de su asiento mientras su máquina se desintegraba dando giros descontrolados en el aire, como un amasijo de hierros. Fabio Di Giannantonio se estrelló contra los restos de piezas esparcidos sobre el asfalto y tampoco pudo evitar irse al suelo. Dirección de Carrera ondeó la bandera roja. La carrera quedó detenida, mientras la ambulancia invadía el asfalto para evacuar a un Álex Márquez que estaba consciente tras sufrir una violenta caída de máximo riesgo. Escalofriante. El paddock, las gradas, los pilotos, todos quedaron congelados. Acaba de suceder una escena nada común de un peligro extremo.
Era uno de esos días en los que por desgracia se acredita la exposición de estos tipos que pilotan sobre dos ruedas a velocidades endiabladas, un profesión en la que la vida puede dar un giro en milésimas de segundo. Mientras Márquez era trasladado para practicar un exhaustivo examen médico en el hospital, la carrera se reanudó con una nueva salida. 13 vueltas por delante. Acosta fue remolcado hasta el garaje con el impulso de otros pilotos y pudo volver a salir en cabeza.
Segunda salida, nuevo accidente grave
Pero nada más retomarse la carrera, en la primera curva, Zarco, Francesco Bagnaia y Luca Marini sufrieron nuevas caídas. Zarco tuvo que ser asistido sobre la grava tras quedar enganchado a la moto de Bagnaia. Los rostros compungidos invadían la escena de MotoGP. Segunda bandera roja. El francés tuvo que ser retirado en ambulancia.
La organización llevó a cabo un tercer procedimiento de salida. La prueba se desarrollaría a 12 vueltas, con los pilotos situados en la parrilla en el mismo orden en el que se había detenido por primera vez la carrera.
De nuevo, en los primeros suspiros, en la curva 5 en concreto, Raúl Fernández, tercero, se llevó por delante a Jorge Martín, segundo. Ambos pudieron regresar a la pista, pero a la cola del pelotón y con malestar en Aprilia por lo sucedido. Acosta volvía a abrir el camino, perseguido por Joan Mir, Bagnaia y Di Giannantonio.
Di Giannantonio, segunda victoria en MotoGP
Acosta llevó la iniciativa, con Mir amenazante. Pero fue Di Giannantonio quien movió ficha. El italiano adelantó a Mir a cinco giros del final. Se alojó a rueda de Acosta. Dos giros después, Di Giannantonio rebasó al murciano para poner pies en polvorosa. El italiano, que había sido un damnificado por el accidente de Álex Márquez, se adjudicó su segunda victoria en la categoría reina tras la obtenida en Catar en 2023. Ducati confirmó así que no era un fin de semana propicio para Aprilia, como lo había venido siendo hasta la fecha.
Mir firmó una sorprendente segunda plaza con la Honda y Fermín Aldeguer completó el podio tras una sigilosa escalada, cuatro meses después de romperse una pierna. Resultados insospechados, teniendo en cuenta que Mir partía noveno en Montmeló y Aldeguer, decimoquinto. “Lo siento como algo increíble”, expresó el primero, que no luchaba por una victoria desde 2020, cuando fue campeón mundial. Ambos se vieron beneficiados por este caos del que se benefició Marco Bezzecchi, que cruzó la meta en el quinto lugar para ampliar su margen en el liderato. Cuenta con 13 puntos de ventaja sobre un Martín tremendamente cabreado por la caída propiciada por Raúl Fernández. “Mi historia es secundaria, lo importante es que Álex y Johann están vivos. Es duro decirlo, pero ha sido difícil vivirlo de dentro”, subrayó Martín.
"Aunque hubiese acabado último, habría estado bien"
Si bien, Di Giannantonio, el piloto más en forma de Ducati, pegó un buen bocado en la general, donde ahora aparece a 24 puntos de Bezzecchi. “Me siento muy contento, pero estaba muy preocupado por los pilotos que se han caído. Este deporte es increíble, tratamos de brindar espectáculo, pero somos humanos”, manifestó el romano, que se sobrepuso al contexto con valentía, con determinación en una jornada psicológicamente agotadora. “Aunque hubiese acabado último, habría estado bien. Daba miedo”, confesó el italiano acerca de una jornada laboral sobrecogedora.
Acosta, por su parte, fue expulsado del cajón en los metros finales. Cuando estaba cerca de sellar una cuarta posición que sabía a poco después de llevar la mayor parte del peso de la carrera, Ai Ogura le embistió buscando un imprudente adelantamiento y le mandó a la grava. El japonés recibió una sanción que le relegó a la novena plaza.
Las celebraciones fueron contenidas. Había sido un día muy duro para todos los contendientes. Una de esas jornadas en las que regresar a casa sano y salvo, como dio a entender Di Giannantonio, era la mejor noticia.