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Mercedes-Benz CLA EQ 250+: coche del año en Europa

Nos atrajo antes de salir a la venta, nos sedujo cuando lo pudimos ver en directo y, finalmente, nos ha convencido por completo una vez nos hemos puesto a sus mandos. El nuevo Coche del año en Europa es un triunfador inapelable.

El nuevo Mercedes-Benz CLA ha logrado imponerse por goleada a sus competidores en la batalla del Coche del año en Europa.

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Muchos son llamados y pocos los escogidos. Numerosos son los aspirantes a lograr el galardón automovilístico más prestigioso en nuestro mercado, pero sólo uno puede alzarse con el título de Coche del año en Europa, y este 2026 el honor ha recaído en el nuevo Mercedes-Benz CLA. Y podemos asegurar que no nos ha sorprendido lo más mínimo porque, en cierto modo, ya anunciamos que confiábamos muchísimo en este modelo cuando apuntamos en su día que suponía toda una “Revolución desde la base” y que representaba el “Renacimiento del automóvil”. Así titulamos los dos anteriores reportajes sobre el CLA eléctrico y ahora lo ratificamos con el de “Coche del año en Europa”, en el que además nos hemos puesto a sus mandos en la correspondiente prueba dinámica.

Mercedes-Benz logra el galardón automovilístico más prestigioso del continente con una berlina que triunfa en todos los apartados

Para explicar esta inapelable victoria –el CLA se ha impuesto con 320 votos al Skoda Elroq, con 220 puntos, y al Kia EV4, con 208-, el jurado ha valorado “la tecnología, innovación, confort, rendimiento, gama mecánica y comportamiento de un producto soberbio que rompe límites en diseño, tecnología y conectividad. Supone la puerta de entrada a una nueva gama que implica un salto tecnológico en eficiencia, calidad e integración técnica”. El veredicto viene a concluir que el nuevo Mercedes-Benz CLA brilla en todos y cada uno de los apartados a considerar en un automóvil, “con un planteamiento prémium que no renuncia a lo práctico”.

Acercarse a un automóvil de gama alta, aunque relativamente asequible dentro de los parámetros de Mercedes-Benz en nuestro mercado, implica aproximarse a un automóvil que exhibe tecnología por los cuatro costados. Hemos tenido la suerte de que su conductor habitual –gracias, Oscar- nos ha introducido en un modelo que, ya se lo anticipo, precisa de un buen tiempo que dedicarle antes de ponernos a conducir si queremos aprender a exprimir sus inagotables posibilidades, especialmente en lo relativo a conectividad y equipamiento de confort y seguridad.

La unidad de pruebas, un CLA 250+, disponía de propulsión totalmente eléctrica, con tracción trasera, caja automática de dos velocidades, 272 CV, 335 Nm, 210 km/h de velocidad máxima, 6,7 segundos en el paso de 0 a 100 km/h y una autonomía homologada WLTP de 790 km gracias a su batería de 85 kWh, con un precio antes de ayudas de 54.710 euros. Esta propuesta intermedia se antoja, de entrada, como la más equilibrada.

El CLA eléctrico nos devuelve al tradicional placer de conducir un turismo, pero con la tecnología y eficiencia más avanzadas de hoy en día

Comenzando por lo más obvio, no hay que insistir mucho en lo bonito que es este coche, especialmente en el color granate de la unidad de pruebas. Salir a la calle y pasearse entre otros vehículos implica convertirse en el centro de todas las miradas. Lo mejor es que por dentro, y ahí es donde realmente importa, las sensaciones son igualmente favorables. Con la salvedad de cierta incomodidad para montarse y bajarse de las plazas traseras si uno es grande y mayor, como es mi caso -en la parte delantera la cosa va bastante mejor en este trámite-, el CLA es toda una delicia. No sobra espacio, porque su habitabilidad es correcta, pero la sensación de confort es total una vez nos acoplamos e iniciamos la marcha.

Ya al volante, disfrutamos de buena visibilidad y de numerosas asistencias para controlar lo que tenemos por delante, detrás y a los lados, y también de un manejo tan delicioso como eficaz. No diría que se siente como un deportivo, aunque las butacas delanteras parecen indicarlo, pero casi, por lo preciso, consistente y equilibrado de su comportamiento. Parece mentira que este vehículo declare 2.055 kilogramos de peso, nadie lo diría, porque se lleva como un turismo compacto de 500 kilos menos, así de buena es su respuesta dinámica. Con suspensiones que lo mismo filtran que sujetan la carrocería y anulan cualquier inercia indeseada, unos frenos eficaces y una dirección excelente, al final acabé rodando más que alegre por una carretera a la que suelo ir a tomar curvas en moto; vamos, lo último que uno esperaría hacer con un eléctrico de nueva generación. Pero es que este automóvil es tan noble, predecible y dinámico que, a la postre, acabas por divertirte como nunca lo hubieras imaginado con un eléctrico, lo mismo en recorridos cortos que en viajes de largo alcance. Ya me lo anticipó su conductor habitual al comienzo de la prueba: “Este es un coche para disfrutar”.