En los entornos urbanos, sobre todo los más congestionados, parece que es evidente que ‘cuanto menos, mejor’; aplicando esa máxima a los medios de transporte, resulta lógico pensar que aquel vehículo que sea ‘menos’ pesado, grande, torpe… tendrá mayores posibilidades de salir airoso cuando se trate de luchar contra el reloj a la hora de llegar de un punto a otro de una determinada urbe habitualmente congestionada. Sin embargo, ¿se puede aplicar esa filosofía del ‘menos es más’... al número de ruedas que tenga un vehículo?
Es muy probable que eso fuera lo que estaban pensando los responsables de la empresa InMotion de soluciones de movilidad (con sede en la localidad china de Shenzhen). Y es que lo que proponen con el denominado V12S no es simplemente un vehículo eléctrico más, sino una forma de lo más original de desplazarse por la ciudad.
Se trata de un monociclo eléctrico capaz de alcanzar velocidades que superan las de muchos patinetes y bicicletas eléctricas de gama alta. Según datos de la propia compañía y de medios especializados que ya han tenido la ocasión (y el atrevimiento) de probarlo, este modelo puede llegar a rozar los 70 km/h, una cifra que obliga a tomarse muy en serio la protección personal y el entorno en el que se utiliza.
La idea de moverse sobre una única rueda que parece una prolongación del propio cuerpo puede parecer, a primera vista, un experimento extravagante o una excentricidad tecnológica. Sin embargo, quienes han probado este tipo de dispositivos suelen coincidir en que la sensación de control y manejo (basada en la inclinación del cuerpo hacia adelante o hacia atrás para acelerar o frenar) resulta sorprendentemente intuitiva.
De hecho, la conducción es completamente ‘manos libres’, ya que el vehículo responde de forma natural a los movimientos del cuerpo del usuario. Es lógico… ya que no hay manillar, ni pedales, ni ningún otro elemento externo. Todo se basa en el equilibrio y en pequeños ajustes de postura.
InMotion no es nueva en el desarrollo de monociclos eléctricos y ha logrado una comunidad de usuarios fieles que valora tanto la potencia como la estabilidad de sus modelos. En este caso, la V12S incorpora un motor que puede alcanzar picos de más de 4,5 kW, una cifra que explica por qué es capaz de acelerar con tanta contundencia.
A ello se suma una batería de alta capacidad de Samsung (según la marca, puede ofrecer entre 80 y 120 kilómetros de autonomía en condiciones favorables… además de poder operar en un amplio rango de temperaturas que van desde los -20 a los 60 Cº) y un sistema de suspensión hidráulica de 90 mm de recorrido para sobrellevar mejor los baches (algo imprescindible cuando se circula por calles irregulares o asfaltos deteriorados) así como a poder afrontar la baja de bordillos… e, incluso, de pequeños tramos de escalera (como se puede ver en uno de los vídeos promocionales del fabricante).
Otro de los elementos que llama la atención es la pantalla táctil integrada en el cuerpo del monociclo. No es habitual ver un panel de control tan completo en un vehículo tan pequeño, pero InMotion ha apostado por incluir un display de 4,3 pulgadas que permite consultar datos como la velocidad, autonomía restante, ajustes de iluminación o bloqueo de la rueda. Esta pantalla, según la marca, está inspirada en la tecnología de los coches, lo que da una idea del nivel de sofisticación que han querido alcanzar.
Este modelo también cuenta con un sorprendente nivel de conectividad. La V12S puede vincularse con el móvil del usuario mediante la app RideConnect, que ofrece funciones como bloqueo remoto (incluso te puede mandar una alerta si alguien trata de moverlo cuando lo has dejado bloqueado), rastreo por GPS, alertas de seguridad y personalización de un sistema de alumbrado que ofrece hasta 256 efectos diferentes.
¿Qué aspectos no convencen, a priori, del inMotion? En primer lugar, no es barato: en la web del distribuidor de InMotion para Europa hay una tienda virtual donde puedes comprarlo por 2.790 euros, con un plazo de entrega de pocos días. Por otro lado, aunque solo tenga una rueda… en un artilugio pesado: nada menos que 35 kg, si bien resulta muy robusto y puede transportar hasta 120 kg. Por último, el tiempo de carga en un enchufe convencional es algo lento, pues requiere de siete horas.
Ahora bien, más allá de la tecnología, de los datos o de la originalidad de esta propuesta, lo que realmente genera debate es si este tipo de vehículos puede convivir con el resto del tráfico urbano. Un monociclo capaz de alcanzar velocidades tan elevadas plantea preguntas sobre su uso en carriles bici, aceras o calzadas.
En muchos países, la normativa aún no contempla de forma específica estos dispositivos, lo que obliga a los usuarios a informarse bien antes de lanzarse a la aventura (en nuestro caso, al considerarse como un VMP o ‘vehículo de movilidad personal’, debe estar limitado a 25 km/h… y solo alcanzar 70 en terrenos privados). Aun así, su tamaño compacto y su capacidad para sortear atascos lo convierten en una opción tentadora para quienes buscan una alternativa ágil y diferente.
Por supuesto, no todo es velocidad. La experiencia de conducción es uno de los puntos más destacados por quienes han tenido la oportunidad de probarlo. La sensación de “flotar” sobre el asfalto, el silencio del motor eléctrico y la libertad de movimiento crean una experiencia que muchos describen como adictiva. Eso sí, requiere práctica. De hecho, en el propio manual del usuario del modelo hay una interesante mini-guía con los primeros pasos que deben darse para quien ‘se estrena’ en este tipo de movilidad.
Así, aconsejan que lo ideal es hacer los primeros ‘pinitos’ en un área “relativamente abierta y plana para practicar el manejo”, entendiendo como tal un espacio de, al menos, unos 16 metros cuadrados. Asimismo, hay que estar completamente atento al entorno para asegurarse de que no molestan obstáculos como automóviles, peatones, mascotas, bicicletas, etc.
Quizá lo más importante es que se necesita la presencia de lo que llaman “un asistente capacitado”, es decir, alguien que esté familiarizado con el monociclo eléctrico y con todas las precauciones sobre su uso. En cualquier caso, piden no conducirlo sobre terreno resbaladizo y que el usuario lleve ropa cómoda, informal o deportiva, zapatos planos, casco y equipo de protección… “y calentar brazos, piernas y tronco para mejorar la flexibilidad”.
¿Y existen alternativas mono-rueda a la InMotion?
Marcas como Begode (con una amplia gama de modelos con precios más asequibles, como el Falcon, que baja de mil euros) y King Song (con más de 15 años de experiencia en el sector y muchos modelos en su catálogo… incluyendo uno que tiene forma de balón de baloncesto) también resultan dos interesantes alternativas por altas prestaciones, algunos con velocidades similares y baterías de gran capacidad.
Sin embargo, la propuesta de InMotion destaca por su combinación de potencia, suspensión, conectividad y diseño, lo que la sitúa entre las opciones más completas para quienes buscan una experiencia premium en este peculiar segmento de la movilidad personal.