Para ello, hemos sometido a nuestro particular ‘examen de conocimiento’ a tres de las IA de acceso gratuito más conocidas del momento: Copilot, de Microsoft; Grok, de ‘X’ (ambas de origen estadounidense); y Deepseek (en representación de China). Les hemos solicitado respuestas a preguntas alternativas, con una determinada extensión, con el objetivo de evaluar sus conocimientos… y si sus respuestas son certeras.
Te vas de vacaciones durante 15 días… y al llegar a tu destino, recuerdas que dejaste el vehículo ‘enchufado’ en tu casa
¿Qué opina Microsoft Copilot?
“Si un vehículo eléctrico se queda conectado durante 15 días, no existe riesgo de sobrecarga, porque todos los coches modernos incorporan un sistema de gestión de batería que detiene la entrada de energía en cuanto se alcanza el nivel programado. El cargador doméstico tampoco fuerza la carga: simplemente queda “a la espera”, sin enviar corriente hasta que el coche se lo pida. Lo más habitual es que el vehículo mantenga la batería en un rango seguro, realizando micro-cargas puntuales para compensar la autodescarga natural, algo completamente normal y previsto por el fabricante.
Lo más habitual es que el vehículo mantenga la batería en un rango seguro
En la práctica, el coche pasa la mayor parte del tiempo sin consumir energía y sin someter la batería a estrés. El único matiz es que, si la batería se mantiene al 100 % durante muchos días, puede acelerar mínimamente su degradación a largo plazo, pero no supone un riesgo inmediato ni un problema de seguridad. En resumen, no va a sobrecargarse ni va a ocurrir nada peligroso: simplemente volverás a casa y el coche seguirá tal y como lo dejaste”.
Si la batería se mantiene al 100 % durante muchos días, puede acelerar mínimamente su degradación a largo plazo
Y qué opinamos nosotros…
La respuesta facilitada es correcta; digamos que es una situación parecida a la que puede ocurrir si te dejas cargando el teléfono móvil durante un tiempo prolongado: la batería se cargará y cuando alcance su máximo nivel, se detendrá la carga. En todo caso, hay dos consideraciones que habríamos añadido a su respuesta. La primera, que muchos cargadores domésticos para coche ya son de tipo ‘conectado’, de tal forma que el usuario, con la ayuda de su móvil y una aplicación instalada, puede controlar a distancia la gestión de la carga. Del tal forma, en la situación propuesta y si quisiera sentirse más tranquilo, podría detener el proceso son un sencillo click desde la pantalla del smartphone.
La segunda, si bien es cierto que como nos ha dicho Copilot, la carga no va ‘más allá’ de la capacidad máxima de la batería, nunca es mala idea que cuando un coche o cualquier otro dispositivo electrónico se está cargando, nos encontremos en casa por si sucediera cualquier problema como, por ejemplo, un sobrecalentamiento. No es algo que tenga por qué suceder (quizá hay alguna probabilidad en modelos que ya tengan una batería más desgastada o en peores condiciones), pero siempre es bueno estar atentos.
Vas circulando con el vehículo y te ‘pilla’ un temporal de lluvia… o, peor aún, se ha acumulado una balsa de agua en la calzada y tienes que atravesarla
¿Qué opina Grok?
“Circulando con un vehículo eléctrico bajo un temporal de lluvia intensa o atravesando una balsa de agua acumulada en la calzada, el principal temor que suele tener la gente (que puedan electrocutarse) es, en realidad, muy bajo en condiciones normales. Los fabricantes diseñan los paquetes de baterías de alto voltaje con sellados herméticos de alto nivel (como IP67 o superior), aislamientos múltiples y sistemas de desconexión automática en caso de detección de fallo o cortocircuito. Esto significa que ni la lluvia fuerte ni pasar por charcos profundos (incluso de varios centímetros) provocan que el agua entre en contacto directo con los componentes de alta tensión, por lo que no hay riesgo real de que los pasajeros reciban una descarga eléctrica mientras van dentro del coche o toquen superficies metálicas.
El principal temor que suele tener la gente (que puedan electrocutarse) es, en realidad, muy bajo en condiciones normales
El peligro real aparece si el agua es muy profunda y el vehículo queda inmerso por completo o durante mucho tiempo, especialmente en agua salada o contaminada, donde podría producirse corrosión lenta o cortocircuitos en la batería que lleven a un "thermal runaway" (reacción térmica descontrolada) y fuego, aunque este suele manifestarse horas o días después, no de forma inmediata. En agua dulce y sin daños estructurales previos, la mayoría de los EVs modernos aguantan bien tramos de hasta 30-50 cm sin problemas. Aun así, lo recomendable es evitar siempre cualquier agua en movimiento o que supere el nivel de las llantas, porque el mayor riesgo no es eléctrico sino perder el control por aquaplaning, dañar la suspensión o arrastrar el coche por la corriente”.
Y qué opinamos nosotros
Grok acierta en su respuesta, al asegurar que un vehículo 100% eléctrico tiene un nivel de riesgo muy bajo en cuanto a problemas con su parte electrificada por tener que hacer frente a una situación en la que haya mucha agua alrededor del vehículo. También es cierto, pero extremadamente inusual, que un vehículo eléctrico que permanezca sumergido en agua salada durante horas (por ejemplo, porque se ha producido un huracán y un vehículo aparcado cerca de la costa ha terminado siendo arrastrado al mar) pudiera terminar viéndose afectado por la corrosión, que provocase que el agua llegara a zonas delicadas y derivar en un incendio, tal y como reconocen desde la Asociación Nacional de Protección contra Incendios, en Estados Unidos.
En situaciones como la de tener que ‘vadear’ una zona inundada, un modelo eléctrico va a tener muchos menos problemas que uno con mecánica de combustión
En la respuesta de Grok habría estado bien recordar también que, incluso, en situaciones como la de tener que ‘vadear’ una zona inundada, un modelo eléctrico va a tener muchos menos problemas que uno con mecánica de combustión, que puede calarse si accede agua a la admisión de aire, a la zona del escape… De hecho, hay multitud de vídeos en redes sociales donde los conductores de coches térmicos se quedan ‘tirados’ por atravesar una balsa de agua, con el motor detenido y con humo blanquecino saliendo del escape.
Como son tan pesados y tienen una respuesta mecánica tan instantánea, hay que cambiar más a menudo elementos como neumáticos, amortiguadores…
Qué opina DeepSeek
“Esta afirmación contiene una mezcla de realidad y matices que conviene aclarar para que un propietario de un vehículo eléctrico gestione correctamente el mantenimiento. Efectivamente, los vehículos eléctricos suelen ser más pesados que sus equivalentes de combustión debido al gran conjunto de baterías, lo que incrementa la carga sobre los neumáticos y las suspensiones. Por ello, el desgaste de estos elementos puede acelerarse, especialmente si se conduce de manera deportiva o por terrenos irregulares. El par motor instantáneo es una realidad y, si se abusa de él en aceleraciones frecuentes, la banda de rodadura de los neumáticos sufrirá un desgaste prematuro. Por otro lado, los amortiguadores trabajan más para controlar el peso extra, pero si se conduce de forma suave y se mantienen las presiones de los neumáticos correctas (a menudo más altas que en un coche de combustión), la diferencia en la frecuencia de sustitución puede ser mínima”.
Y qué opinamos nosotros
En parte DeepSeek tiene razón, pero no deja de ser una realidad que entre dos modelos equivalentes por tamaño y potencia, siendo uno de combustión y otro eléctrico, este último va a pesar entre un 20 y un 30% más, y ese mismo porcentaje se puede aplicar a la fuerza que desarrolla su motor, de tal forma que por muy cuidadosa que sea la conducción, ese mayor desgaste en los mencionados elementos acortará su vida útil, aunque con matices. Según recogía la información de la web ‘1001 neumáticos’, se estima que la vida media de los neumáticos en un modelo de gasolina se puede ‘estirar’ hasta los 40.000 km, mientras que en un eléctrico podría rondar los 30.000 km. Por lo que se refiere a la amortiguación, todas las fuentes apuntan a que no existe tanta diferencia entre la durabilidad de la que lleva un modelo de combustión y uno eléctrico, ya que la utilizada en el eléctrico está ‘ajustada’ a su peso superior.
Me toca cargar el coche… y hay una gran tormenta en las proximidades
Qué opina Microsoft Copilot
“Cargar un coche eléctrico durante una tormenta con aparato eléctrico cercano puede entrañar ciertos riesgos, aunque la mayoría de los sistemas de carga modernos están diseñados para minimizar cualquier peligro. El principal riesgo en esta situación es el de una sobretensión provocada por un rayo que impacte cerca de la red eléctrica o directamente en la infraestructura de carga. Aunque los cargadores y los vehículos suelen contar con sistemas de protección contra sobretensiones, no siempre son infalibles frente a descargas extremadamente potentes. Además, si el punto de carga está al aire libre, el usuario podría exponerse físicamente a condiciones peligrosas, como lluvia intensa, viento fuerte o incluso riesgo de electrocución si hay agua acumulada cerca del enchufe. Por eso, aunque técnicamente es posible cargar el coche en estas condiciones, lo más prudente sería esperar a que la tormenta haya pasado. En caso de que sea absolutamente necesario cargar el vehículo, lo ideal sería hacerlo en un garaje cerrado con una instalación eléctrica certificada y protegida”.
El principal riesgo en esta situación es el de una sobretensión provocada por un rayo que impacte cerca de la red eléctrica
Y qué opinamos nosotros
En general estamos de acuerdo con Copilot: Si estamos en un lugar al aire libre donde teníamos previsto cargar nuestro eléctrico y se avecina tormenta… lo mejor es esperar antes de iniciar el proceso. En realidad es el mismo consejo que podríamos seguir en caso de manipular un aparato electrónico en estas circunstancias; lo más curioso de la respuesta es que se centra en gran parte en los posibles riesgos para el vehículo, dejando en segundo plano el peligro que puede haber para las personas, por el hecho de encontrarse a la intemperie, cerca de un objeto metálico de gran tamaño, como es cualquier vehículo y manipulando un cargador.
Te aparece una tortuga en la instrumentación y no sabes qué hacer
Qué opina Grok
“La aparición de un icono de tortuga en la instrumentación de un vehículo eléctrico suele indicar que el coche ha entrado en el llamado ‘modo tortuga’ o modo de potencia reducida, una medida de seguridad diseñada por los fabricantes para proteger el sistema cuando detectan un problema que podría comprometer el rendimiento o la integridad del vehículo. Esto no es algo inusual en modelos como Tesla, Nissan Leaf o incluso algunos híbridos, y puede deberse a varias causas, como una batería con carga extremadamente baja, sobrecalentamiento en el motor o en las celdas de la batería, fallos en el sistema de refrigeración, problemas eléctricos o incluso un error temporal en los sensores.
Puede deberse a varias causas, como una batería con carga extremadamente baja, sobrecalentamiento en el motor o en las celdas de la batería, fallos en el sistema de refrigeración, problemas eléctricos o incluso un error temporal en los sensores
El riesgo principal no es inmediato en términos de un accidente inminente, ya que el modo tortuga limita deliberadamente la velocidad y la aceleración para evitar daños mayores, permitiendo que conduzcas a un ritmo lento, quizás hasta 50-60 km/h, lo suficiente para llegar a un lugar seguro o a un cargador. Sin embargo, si ignoras esta advertencia, podrías agravar el problema: por ejemplo, si es por sobrecalentamiento, continuar podría dañar la batería permanentemente, lo que implica reparaciones costosas que podrían superar los miles de euros, o en casos extremos, un riesgo de incendio si hay un fallo grave en el pack de baterías, aunque esto es raro gracias a los sistemas de protección integrados.
Lo ideal es detenerte lo antes posible en un área segura, apagar el vehículo durante unos minutos para que se enfríe o resetee, consultar el manual del propietario o la app del coche para más detalles, y si persiste, contactar al servicio de asistencia técnica del fabricante o remolcar el vehículo a un taller autorizado”.
¿Lo ideal? No forzar la situación y buscar un lugar donde recargar el coche
…y qué opinamos nosotros
En este caso, la explicación de Grok es bastante acertada aunque, como sucede con otras respuestas, se puede mejorar. El icono con forma de tortuga representa, en efecto, que el vehículo verá limitado su rendimiento; lo que no cuenta es que ese símbolo puede mostrarse en color amarillo, que suele hacer referencia a que las prestaciones del motor están limitadas debido a que hay muy poca carga en la batería y, por eso, el coche entra un ‘modo lento’, con el fin de maximizar la autonomía restante. ¿Lo ideal? No forzar la situación y buscar un lugar donde recargar el coche. Sin embargo, es extraño que se encienda en color rojo y que indique algún tipo de avería más seria, relacionada con algún problema de la batería, un sobrecalentamiento…
Conectas la calefacción o el aire acondicionado y, de golpe, baja la autonomía
Respuesta de DeepSeek
“Es completamente normal y no entraña ningún riesgo para el vehículo. Lo que observas es el funcionamiento eficiente del sistema de gestión de la batería, que recalcula la autonomía restante en tiempo real basándose en el consumo energético inmediato. La calefacción, especialmente en modelos que utilizan resistencias eléctricas, es uno de los sistemas que más energía demanda, junto con el aire acondicionado en verano.
Al activarla, el ordenador de a bordo detecta ese pico de consumo y proyecta instantáneamente su impacto en la autonomía total disponible. Es un cálculo dinámico y conservador para que tengas una estimación precisa de la energía que te queda. Una vez que el habitáculo alcanza la temperatura deseada, el sistema de climatología reduce su potencia para mantener el calor, y verás cómo la autonomía estimada se estabiliza e incluso puede recuperar parcialmente el valor inicial si reduces la velocidad o circulas por una vía más eficiente”.
Qué opinamos nosotros
El frío es uno de los principales enemigos del vehículo eléctrico, que afecta al rendimiento de su batería, incluso con la climatización desconectada (algo que no es aconsejable si la temperatura exterior es baja y la humedad alta, ya que los cristales se empañan rápidamente, con el consiguiente riesgo en la circulación). Si, además, se conecta la calefacción es cierto que el coche ‘consumirá recursos’ para mantener el habitáculo caliente; lo que no dice DeepSeek es que en un vehículo térmico ese factor apenas afecta a la autonomía porque el propio motor genera calor que se aprovecha para caldear el interior. Supone un gasto extra de combustible, porque no deja de ser un consumidor funcionando, pero su impacto es muy escaso. En el caso de los eléctricos, lo que aplican ya muchas marcas es el empleo de bombas de calor (en algunos casos, incluidas en el equipamiento de serie pero, en otros, pagando un extra que puede alcanzar los mil euros); una bomba de calor es un sistema que utiliza un ciclo termodinámico para transferir calor desde el exterior o desde componentes internos del vehículo hacia el habitáculo… y que, a diferencia de las resistencias eléctricas tradicionales que usan muchos eléctricos, consume mucha menos energía.
En medio de un atasco, y sin haberte dado cuenta previamente, el coche se queda al cero por ciento de carga y, llegado el caso, no se puede mover
Qué opina Microsoft Copilot
“Cuando un coche eléctrico llega realmente al 0% en mitad de un atasco, lo primero que ocurre es que el vehículo entra en un modo de protección muy estricto. La electrónica intenta mantener un mínimo de energía para preservar la batería, así que desactiva casi todo: climatización, potencia del motor y, en muchos modelos, incluso la dirección asistida o parte de los sistemas auxiliares. En caso extremo, puede quedarse completamente inmóvil, como si fuera un móvil que se apaga justo cuando intentas enviar un mensaje. En un atasco esto puede generar un pequeño caos, porque no podrás avanzar ni apartarte por tus propios medios. Lo habitual es que el coche conserve un margen de seguridad que no se muestra al usuario, pero si ese margen también se agota, la única salida es asistencia en carretera. El riesgo real no está en el vehículo, sino en la situación: quedarte bloqueado en un carril sin posibilidad de moverte puede generar estrés, impaciencia en otros conductores y la necesidad de coordinar una grúa en un entorno complicado. La batería no sufre un daño irreversible por llegar a cero, pero sí es una experiencia poco agradable y que conviene evitar, sobre todo en condiciones donde no puedes maniobrar libremente”.
Qué opinamos nosotros
Lo cierto es que llegar a este tipo de situación se antoja casi inverosímil, por la gran cantidad de advertencias que el coche habrá lanzado previamente al usuario. Pero llegado el caso, no quedará otra que sacar nuestra flamante baliza V16, colocarla y llamar a las asistencias. En situaciones en las que el coche pueda generar una situación de riesgo para otros usuarios, habrá que intentar moverlo algún metro empujándolo, como en cualquier coche térmico que haya sufrido una avería. Eso sí, en un eléctrico, debido a su elevado peso, quizá nos haga falta la ayuda de otra persona. El problema puede venir si el coche también se quedase sin carga en su batería de 12V, que suministra electricidad a numerosos dispositivos del vehículo. Si ‘cae’ dicha batería, entonces quizá si tengamos un problema, pues es posible que no se pueda ni seleccionar el modo ‘N’ en la transmisión.