Carlos III tira de humor británico ante un Trump que pone a prueba su neutralidad
El presidente estadounidense protagonizó el momento más incómodo de la velada cuando se salió del guion para insistir con sus presiones contra el programa nuclear iraní
El segundo día de la gira oficial de la realeza británica por Estados Unidos terminó, como no podía ser de otra manera, con un gran banquete en la Casa Blanca. Entre bromas y halagos mutuos, los reyesCarlos III y Camila brindaron junto al presidenteDonald Trump y su mujer, Melania, en una noche en la que la complicidad escénica no logró ocultar del todo las tensiones de fondo.
El momento más delicado de la velada llegó cuando, en pleno discurso, Trump decidió saltarse el guion para abordar la situación en Oriente Próximo. “Estamos haciendo un poco de trabajo en Oriente Próximo ahora mismo”, señaló el presidente de Estados Unidos antes de asegurar haber “derrotado militarmente a ese adversario”, en alusión a Irán. “Carlos (el rey británico) está de acuerdo conmigo, incluso más que yo”, en referencia a su postura de que Teherán “jamás” debe “tener un arma nuclear”.
Sus palabras, que fueron recibidas con aplausos en la sala, pusieron a prueba la neutralidad de la Corona británica, que no expresa opiniones partidistas. A este respecto, cabe recordar que el primer ministro de Reino Unido, el laboristaKeir Starmer, afirmó a principios de abril que su Gobierno no se dejaría "arrastrar al conflicto" porque "esta no es nuestra guerra".
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Pero durante el resto de su discurso Trump aprovechó para ensalzar la alianza entre Estados Unidos y Reino Unido. "La historia no ha conocido una fuerza más poderosa que la combinación del patriotismo estadounidense y el orgullo británico", aseguró. "Que nuestros dos países permanezcan unidos para siempre por la libertad, la justicia y la gloria de dios", proclamó.
Las pullas de Carlos III a Trump
El encargado de rebajar la solemnidad del ambiente fue el propio Carlos III. El monarca tiró de ironía para responder a unas declaraciones previas de Trump, quien había afirmado que si no fuera por EE.UU. Europa hablaría alemán. “Me atrevo a decir que, si no fuera por nosotros, ustedes hablarían francés”, bromeó el rey, provocando risas entre los asistentes, incluido el propio mandatario estadounidense y varios miembros de su Gobierno.
Pero no fue la única pulla del monarca del Reino Unido. Tirando de humor británico recordó que las tropas de su país ya hicieron un “intento de remodelar la Casa Blanca en 1814”, en alusión al incendio provocado por el Ejército británico durante la guerra anglo-estadounidense.
Se permitió también mencionar la reciente expedición espacial Artemis II y reseñó que, si bien "sabe" que Trump "tiene grandes planes para la Luna", ha estado "comprobando papeles". "Me temo que (la Luna) ya es parte de la Commonwealth --una mancomunidad integrada por más de 50 países, la mayoría de ellos antiguas colonias de Reino Unido--", dijo el monarca.
Entre guiño y guiño, Carlos III no dejó de lado el mensaje de fondo y apostó por “renovar una alianza indispensable” entre ambos países, advirtiendo que “la búsqueda de la paz en el mundo es más crucial que nunca”.
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