La comunidad internacional ha puesto en marcha una movilización global sin precedentes para asistir a Venezuela tras el “doblete sísmico” de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudió la costa caribeña del país. Pasadas las 24 horas de la catástrofe, el balance oficial eleva ya a cerca de un millar los fallecidos y más de 3.000 heridos, no solo por los terremotos sino también por las más de 210 réplicas resgistradas, según confirmó la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en un país que se enfrenta a la mayor movilización de ayuda humanitaria internacional de su historia reciente, con equipos de rescate llegados desde más de veinte naciones de los cinco continentes.

El secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, describió la situación en las zonas afectadas como de una “devastación realmente aterradora”, advirtiendo de que esta emergencia agrava una realidad humanitaria crítica que ya atendía a unos ocho millones de venezolanos antes de los seísmos. “El desafío ya es grande. Esto lo hace mucho, mucho más difícil, pero nuestro foco total está en esta respuesta de emergencia”, afirmó el diplomáticobritánico, quien aseguró que “cada hora cuenta” para salvar el mayor número de vidas posible.

La respuesta de Naciones Unidas y de diversos organismos multilaterales se ejecuta a contrarreloj desde Caracas. La ONU coordina un despliegue de 25 equipos que suman más de un millar de rescatistas procedentes de 16 países, entre los que figuran Suiza, EE.UU., Países Bajos, Francia, Catar, República Checa, Alemania, Jordania, Reino Unido, España, Chile, Colombia, Ecuador, Italia, El Salvador y México.

Los portavoces de las agencias de la ONU, como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), indican que hasta 6,76 millones de personas podrían haberse visto afectadas por los temblores. Para mitigar los daños, la oficina humanitaria de la ONU liberó 15 millones de dólares de su Fondo Central de Respuesta a Emergencias. Por su parte, la Federación Internacional de la Cruz Roja (IFRC) lanzó un llamamiento de emergencia por 50 millones de francos suizos (61 millones de dólares), tras enviar desde su centro logístico en Panamá las primeras 17 toneladas de suministros de un bloque inicial de 40 toneladas métricas destinadas a la atención de familias damnificadas.

“En el balance general, debemos informar que lamentablemente ya tenemos 589 personas fallecidas y 2.980 personas heridas”, declaró Rodríguez desde el estado Zulia, en una intervención transmitida por Venezolana de Televisión (VTV), si bien la mandataria destacó que se ha logrado rescatar a “decenas” de personas, sin precisar la cifra exacta.

La Guaira, zona de desastre

El epicentro de los destrozos se localiza en el estado norteño y costero de La Guaira, declarado zona de desastre por las autoridades. Los seísmos, de magnitudes 7,2 y 7,5 y registrados con apenas 39 segundos de diferencia, conformaron lo que los expertos denominan un “doblete sísmico”, un fenómeno poco habitual que multiplicó el impacto sobre el estado costero.

Solo en La Guaira colapsaron más de 100 edificios, según el ministro de Interior, Diosdado Cabello, quien estimó en más de 70.000 las familias afectadas en la zona y anunció el despliegue de 11.500 funcionarios de seguridad para garantizar “la paz y la tranquilidad” en la región, declarada zona de desastre.

32

Venezuela, en el día después al doble seísmo. NTM

En Catia La Mar y Playa Grande, dos de las localidades más golpeadas, los vecinos han pasado más de 40 horas removiendo escombros con sus propias manos ante la falta de maquinaria pesada. “Estamos sin herramientas, de manera muy precaria. Estamos necesitando ayuda de maquinaria, de personal capacitado, profesional que, por favor, nos preste la ayuda. Hay muchos cadáveres, el olor ya se está volviendo insoportable”, relataba José Ramírez, quien busca a su cuñada bajo un edificio derrumbado. Héctor Galindo, que busca a su madre y a dos hermanos, se lamentó: “¿Cómo nosotros podemos sacar si no tenemos nada?”. La desesperación llegó a tal punto que algunos residentes bloquearon el paso de un vehículo de maquinaria que se dirigía a otra zona para que se quedara allí ayudándoles.

Solidaridad internacional

Las expresiones de solidaridad e inyecciones financieras van llegando desde diferentes puntos del globo. EE.UU. destinó 150 millones de dólares a la respuesta humanitaria y desplegó brigadas de los cuerpos de bomberos de Fairfax y Los Ángeles, además de autorizar transacciones con Venezuela vinculadas a labores de socorro, pese a las sanciones vigentes. España envió un avión con 59 militares de la Unidad Militar de Emergencias, ingenieros y unidades caninas, y movilizó un millón de euros en financiación multilateral. México, Chile, Brasil, Argentina, Colombia, Ecuador y El Salvador enviaron contingentes con rescatistas, perros especializados y material médico, mientras Francia y Países Bajos desplegaron decenas de bomberos e ingenieros.

Desde Asia, India envió más de 35 toneladas de suministros y un hospital de campaña en lo que denominó “Operation Amistad”, China reiteró su disposición a aportar “toda la ayuda” posible y Tailandia preparó el envío de su equipo de búsqueda urbana.

Ante el complejo escenario y los cortes de telefonía y luz en las zonas afectadas, grupos de venezolanos residentes en Argentina y Ecuador estructuraron redes digitales para rastrear a familiares incomunicados. En el ámbito de la prevención, Protección Civil en España recordó las pautas básicas de autoprotección ante un terremoto: evitar ascensores, alejarse de ventanas y edificios dañados, refugiarse bajo muebles sólidos, y no remover escombros sin ayuda especializada para evitar nuevos derrumbes.