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Casco Viejo: el barrio antiguo se llena de colores

la oficina de rehabilitación ha optado por una llamativa heterogeneidad en los tonos de las fachadas

Casco Viejo: el barrio antiguo se llena de colores

del granate al naranja y del verde oscuro al amarillo pistacho, el Casco Viejo de Pamplona se ha dado un baño de color en las últimas décadas. A día de hoy son más las fachadas del barrio que se encuentran rehabilitadas que las que aún esperan un lavado de cara, y la política que se ha seguido en los últimos años ha originado una singular heterogéneidad cromática. A día de hoy quien quiera rehabilitar su fachada en el barrio valiéndose de alguna ayuda municipal tendrá que consensuar el color con los técnicos de la Oficina de Rehabilitación. El criterio municipal es estudiar cada caso, aunque en general se opta por que una misma calle no esté dominada por una gama de color muy similar. El resultado es evidente en todo el barrio, especialmente en zonas con perspectiva para contemplar este contraste como la zona de Aldapa o la plaza Compañía.

Esta tendencia a colorear las fachadas del Casco Antiguo nació unida a la rehabilitación de viviendas en los 80. La razón tiene mucho que ver con la situación original del barrio a principios de siglo. Así lo explica Alberto Calvo Azagra, gerente de Pamplona Centro Histórico y director de la Oficina de Rehabilitación. "Se entiende que esta mezcla de colores es una característica propia del tipo de edificación común que abunda en el Casco Viejo. En líneas generales se trata de edificaciones de principios del siglo XX que conservan esas parcelas góticas que han ido creciendo en altura. A pesar de que hay muchos edificios catalogados, no pasa por ser un centro histórico que destaque por tener numerosos edificios palaciegos, aunque hay algunos, sobre todo barrocos. La mayoría de las viviendas son edificios comunes de vecinos que no llegan a esa calidad, pero desde la elaboración del PPRI del burgo de San Cernin en los 80 se confiere al Casco Viejo un valor ambiental dentro de la sencillez de las fachadas que se pretende conservar. Y esa mezcla de los colores es uno de los aspectos que se entiende que se ha de cuidar", explica Calvo.

más que nunca Pese a todo, desde la propia Oficina de Rehabilitación reconocen que el actual contraste de colores es algo insólito: el Casco Viejo nunca ha tenido tanto color. "A principios de siglo la limitación de colores sería mayor, se tendería a tintes más clásicos, a pesar de que en Pamplona existía una heterogeneidad de colores reseñable sin llegar por supuesto al extremo de algunos pueblos pesqueros", añade Alberto Calvo. Si en otros centros históricos se ha optado por una gama de colores limitada que después se repite en calles o zonas, en Pamplona se ha decidido en las últimas décadas estudiar cada caso. Media docena de técnicos de la Oficina de Rehabilitación se encargan de seleccionar los colores. Curiosamente, al actual alcalde de Pamplona, Enrique Maya, también le tocó en su momento, como arquitecto municipal, seleccionar las tonalidades de algunas fachadas a rehabilitarse.

A partir de ese criterio de búsqueda de la heterogeneidad, se atiende a diferentes cuestiones, desde la estructura de los acabados a la zona dentro del propio barrio. "No se quiere que una calle se caracterice por un determinado color y se busca que no haya mucha homogeneidad, aunque los criterios pueden ser amplios. Hay acabados tradicionales que están ligados por sí mismos a un color, otros rebocos que necesitan piedra o que invitan a ladrillo, en ocasiones se busca recuperar tratamientos originales... Además, se busca que el revestimiento del edificio sea adecuado a la época. De todas formas, hay que decir que no en todas las zonas encajan tan bien los colores, en los edificios similares a los del I Ensanche nos hemos inclinado más por imitaciones a piedras o a grises", añade.

"Los edificios de Aldapa -continúa Calvo-, por el tipo de edificio y la época, son a los que menos les pega el color en principio, pero allí se optó por colores que podían ser propios de otros edificios más estrechos y unificar las mochetas del mismo color. Cada edificio se ha ido rehabilitando con los recercados de las ventanas en color claro para unificar y se ha cambiado el color en cada portal. Creo que el resultado es agradable".

Aunque la medida no es bien acogida en todos los casos, en la inmensa mayoría los inquilinos reciben de buen grado el consejo de la Oficina de Rehabilitación relativo a los colores. "Generalmente los vecinos entienden que hay una política de rehabilitación de viviendas que está dando sus frutos y suele encajar bien con sus intereses. No ha habido que llegar al extremo de decir 'o se pinta de este color o no hay ayuda a la rehabilitación'. Hay vecinos a los que les cuesta más entenderlo, pero hablando y con cierta flexibilidad se llega al acuerdo", concluye.