La noticia saltó donde siempre estallan las grandes historias del corazón: entre confidencias, intuiciones y mucho ojo clínico. Fue Marta Riesco quien lo contó en 'El sótano club', el programa de Alba Carrillo. Pero el verdadero periodismo -el de portal y visillo- ya lo sabía: desde hace dos meses, el modelo pasea carrito por Bilbao con absoluta naturalidad, regalando estampas de esas que desmontan cualquier pose de estrella.
Sin comunicado, sin portada pactada, sin story lacrimógena. Solo paseos, ternura y un bebé del que aún no sabemos ni el sexo. Y eso, en estos tiempos de hiperexposición, es casi un lujo. Kortajarena ha decidido vivir su paternidad como vive su vida: con elegancia, discreción y sin convertir lo íntimo en espectáculo.
Lo cierto es que la paternidad no ha pillado a nadie que escuchara. Llevaba años diciendo que quería ser padre. Ya en 2018 hablaba de ello como su gran deseo pendiente. Y lo ha cumplido como parece que quiere vivirlo: sin ruido, pero sin esconderse.
Señales, hubo
Eso sí, pistas hubo. Una felicitación sospechosa de su amiga Gabriele Hackworthy -“eres el mejor papi”- en pleno Día del Padre. Y una imagen en un aeropuerto donde, en el reflejo de una ventana, se intuía la capota de un carrito. El detalle mínimo convertido en exclusiva máxima.
Como era de esperar, las redes han hecho lo suyo: teorías, preguntas, debates sobre gestación subrogada, pareja o paternidad en solitario. Pero quizá la cuestión más interesante sea otra: ¿hasta qué punto una figura pública está obligada a explicarlo todo? ¿Dónde empieza la curiosidad legítima y termina la invasión?