Es una pregunta que últimamente me ronda la cabeza. A la hora de opinar, ¿lo son los periódicos navarros o los propios aficionados? Jagoba, Vicente (en especial) y ahora Lisci se han enfrentado, en épocas distintas, a críticas muy parecidas: no jugamos a nada, este juego me aburre, falta ambición, por qué pone a este o al otro… Desde el último ascenso ha habido tramos de buen juego y tramos malos, como sucede en cualquier equipo de nuestra realidad.
Quizá va siendo hora de mirarnos un poco al ombligo y recordar quiénes somos, quiénes hemos sido y a qué equipo estamos animando. Nos regalamos los oídos pensando en la afición que una vez fuimos, cuando hoy ya no lo somos. Cosas del fútbol moderno, imagino. Mientras todo esto pasa, El Sadar parece cada vez más un cementerio. En ese ambiente es difícil exigir a jugadores y entrenador algo que nosotros mismos no somos capaces de ofrecer desde la grada. Claro que a veces da la sensación de que falta ambición y de que este equipo puede dar más. Pero quizá también deberíamos preguntarnos si nosotros, como entorno, estamos ayudando a que eso ocurra.
Creo que los jugadores y el míster deben exigirse más a sí mismos, por supuesto. Pero el primer paso también debe ser cambiar en la parte que nos toca. Aún estamos a tiempo.