tudela. La ingestión de la turbina de un elemento extraño fue la causa que propició que un F-18 del Ejército español del Aire acabara en llamas en Bardenas Reales en la noche del 2 de abril de 2009, cerca de la caseta de José María Samanes, a escasos 5 kilómetros de la ermita del Yugo. Así lo asegura el Ministerio de Defensa según el informe elaborado por la Comisión de Investigación Técnica de Accidentes de Aeronaves Militares (CITAAM) que determina, igualmente, que ese "elemento extraño", que acabó propiciando el incendio del motor derecho, podría tratarse de una parte "procedente del propio avión". Este documento fue terminado en octubre de 2010 y pese a que en varias ocasiones lo habían solicitado varios diputados navarros en el Congreso de los Diputados no se entregó un resumen a Uxue Barkos,
de Geroa Bai, hasta el pasado 16 de
octubre, tras haberlo vuelto a solicitar el pasado 3 de agosto.
cronología El avión siniestrado estaba realizando prácticas de tiro de noche, una actividad que, según apunta el propio Ministerio, "es rutinaria" en la actividad de las instalaciones de las Bardenas Reales. Los hechos ocurrieron el 2 de abril de 2009 hacia las 22.20 horas cuando el piloto Antonio Luis Galán sobrevolaba por cuarta vez en el día el área de Bardenas para realizar prácticas de tiro con "bombetas de instrucción", junto con otros aparatos de la Base Aérea de Torrejón que habían despegado a las 19.25. "Según lo planeado, procedieron al polígono de tiro de las Bardenas Reales para realizar la misión prevista del Plan de Adiestramiento Básico que consistía en el lanzamiento nocturno de bombetas de instrucción. Se llevaban realizados tres tráficos de lanzamientos de bombetas de instrucción con total normalidad".
Tres horas después comenzaron los problemas al iniciar el cuarto circuito de bombardeo y encontrarse el F-18, pilotado por Antonio Luis Galán, a 15 kilómetros del "blanco principal de Bardenas y alineado ya con el rumbo de pasada de ataque a 10.500 pies de altitud (3,2 kilómetros) y 350 nudos de velocidad (648 kilómetros/hora)". En ese momento el piloto ya tenía el blanco designado en su sensor cuando "escuchó una explosión, vio un fogonazo externo en el motor derecho y sintió una fuerte desaceleración del avión, encabritándose éste de morro arriba y con alabeo a la derecha". Según argumenta el informe, este fogonazo externo se produjo por la intrusión de un elemento extraño en el motor lo que llevó a "roturas en cascada en todas las etapas del compresor" por lo que el piloto decidió eyectar su asiento para salvar la vida. "Durante el descenso en paracaídas pudo observar el avión ardiendo en el suelo. Al llegar al suelo llamó al 112 de emergencias que le puso en contacto con un testigo del accidente que pronto lo encontró y lo trasladó al Hospital Reina Sofía".
Esta misma comisión contesta, con respecto a la explosión que sufrió el avión al caer, que "las más de tres toneladas de combustible" que podía llevar el aparato en el momento del accidente son "suficientes para crear una bola de fuego enorme y una gran humareda negra". Hay que recordar que el F-18 cayó en un paraje de Bardenas denominado Landazuría, a 10 kilómetros de Arguedas y Valtierra y a 5 de dos enclaves turísticos donde suele haber mucha gente como Sendaviva y la ermita del Yugo.
Defensa explica además que el Polígono de Tiro de Bardenas se suele emplear para bombardear por las noches de forma "rutinaria" en la medida que es necesario que las "tripulaciones alcancen y mantengan sus calificaciones nocturnas, ya que deben estar preparadas para llevar a cabo sus misiones en cualquier condición de iluminación natural".
Como consecuencia del accidente del 2 de abril de 2009, Defensa ha adoptado medidas de carácter técnico y procedimental respecto a revisiones de la aeronave y a que las tripulaciones aumenten su grado de alerta.