El corazón de Tudela
la riqueza patrimonial de Tudela de edificios catalogados por su valor histórico, arquitectónico y cultural podría representar, dentro de no muchos años, un serio problema para el Ayuntamiento y, por ende, para todos los tudelanos por el coste que podría suponer su conservación. El debate abierto por iniciativa del PSN, y cogido el testigo por la Asociación de Vecinos del Casco Viejo, sobre el mantenimiento o derribo de la iglesia de San Nicolás ante el elevado coste de su rehabilitación y su acelerado deterioro ha puesto sobre la mesa la necesidad de revisar las formas de actuación y la obligada planificación del Casco Antiguo que quiere Tudela.
El urbanista Jesús María Ramírez, que hasta no hace muchos años vivió frente a este templo y elaboró el PEPRI, fue contundente en su exposición: "Si somos autocomplacientes con la situación de este barrio, se morirá. La medicina ha de ser más agresiva que la que recetamos en el PEPRI. Lo mejor no es la ciudad expansiva que hemos creado, hay que volver al centro, pero para que la gente vuelva ha de tener similares condiciones a las que tiene en las afueras". De cara al futuro de esta parte de Tudela quedó claro que el mantenimiento del corazón de la ciudad pasa por que aumenten los vecinos y este hecho ha de ir unido con una mejora en las condiciones de vida que se ofrecen. Pero todo el entorno, desde la plaza de Los Fueros hasta el Corazón de Jesús y desde la Virgen de la Cabeza hasta el río Ebro son Bien de Interés Cultural y, como tal, ha de ser protegido y cuidado por lo que cualquier actuación o cambio en el entorno se mira con lupa. "¿Para que haya futuro es necesario matar el pasado?", se lamentó la archivera municipal Beatriz Pérez, "hay que convertirlo en generación de riqueza". "El Casco Antiguo necesita una actuación urgente y quirúrgica", replicó Juan Sáinz, uno de los vecinos.
Lo que parece evidente es que el debate está abierto, es necesario y, a la vista de las ideas aportadas, muy enriquecedor.
opiniones Una ciudad es un ser vivo que evoluciona, crece, pierde miembros, sufre amputaciones, ve nacimiento de calles, plazas, edificios y rincones emblemáticos; no es un ente fijo e inerme que ha de permanecer inalterable durante siglos. De hecho, el Casco Antiguo de Tudela es tal y como ha llegado hasta la actualidad porque diversas culturas y generaciones decidieron tirar, construir, crear y cambiar. Eliminar iglesias, calles, abrir espacios, cubrir ríos o cerrar barrancos. A principios del siglo XIX desaparecieron seis iglesias y nacieron otras tantas plazas. "La ciudad evoluciona con respeto y saber hacer pero no debemos empecinarnos en salvar la historia si eso implica matar al Casco Antiguo y a sus habitantes", apuntó Ramírez.
Según las cifras que aportó, en 2014 viven en este barrio casi los mismos habitantes que en 1991 (3.289 por 3.163), pero la realidad es que en los últimos siete años se han perdido 431 vecinos por la vuelta a casa de muchos inmigrantes que han dejado la capital ribera ante la falta de trabajo. En este sentido, llamó la atención por el hecho de que el problema que se ha de debatir no es tanto "iglesia sí o iglesia no" como la situación de abandono y deshabitación de todos los edificios de alrededor. "¿Queremos un Casco Viejo sin habitar y solo para los turistas como sucede en Cáceres? Hagámoslo ¿Lo queremos con vida y uso? Hagámoslo también", indicó pidiendo que se debata, se hable y finalmente se actúe, algo que coincidieron todos en reprochar al Consistorio.
Una propuesta en la misma línea mostró Miguel Carasusán, responsable de ORVE. "El turismo no va a salvar al Casco Viejo. No merece la pena gastar 2 millones de euros en San Nicolás si vamos a dejar de lado el resto de necesidades como crear comercio o fijar población. El futuro necesita imaginación y valentía y no justifica que se focalice ahí el dinero en la situación actual". El vecino Javier Navarro se mostró partidario de mantener el edificio pero "solo consolidarlo y buscando soluciones imaginativas, alternativas blandas".
Entre las soluciones imaginativas se encontraban las que aportó el arquitecto tudelano José Ignacio Zuazu, favorable a mantener el edificio ya que "las razones económicas no justifican el derrumbe, San Nicolás explica porqué esa zona es así" pero consciente de que para que perdure "debe tener un uso claro" y de que "la Iglesia obvió sus obligaciones de conservar San Nicolás y el Ayuntamiento en lugar de obligarle a hacerlo se la compró". Entre sus apuestas se encuentran su conversión en un atrio dentro de una plaza, manteniendo la cubierta central y derruyendo las laterales, algo similar a lo que ya existe en la plaza de Yehuda Ha-Leví, e incluso en un futuro instalar allí el centro de interpretación del Cerro de Santa Bárbara. "Cuando se hizo la UPNA se desaprovechó un oportunidad de acondicionar edificios".
favorables Los favorables a su mantenimiento destacan no solo su valor histórico y artístico sino su relevancia en el entramado urbano de las calles de Tudela. "Es la clave, un puente urbano en el río Mediavilla que engancha todas las mejoras que se han hecho a lo largo de su cauce. Tiene un valor incuestionable y urbanísticamente es una pieza muy difícil de quitar en ese cruce de calles", destacó la arquitecta Belén Esparza, responsable de la rehabilitación de la Casa del Almirante. "Dudo que cueste tanto como se ha dicho y también que se haya deteriorado tanto".
El arquitecto Fermín Margallo, que trabajó con Andrés Orgambide en restaurar la Casa del Reloj, afirmó que "un pueblo es su historia y si se tira no tiene futuro como pueblo. Se pueden hacer miles de cosas en un edificio así. Si hay que hacer lo mismo en otros edificios, hágase, pero debemos priorizar. No es solución gastarse 12 millones en arreglar un antiguo convento (por Sementales)". La licenciada en Arte, Amaya Zardoya, destacó el valor artístico e histórico del Casco Antiguo, y la relevancia que tiene, para una población su legado patrimonial. "En su intervención saldrán a la luz más hallazgos y explicaciones del origen de Tudela".
El alcalde, Luis Casado, recriminó a Ramírez que ahora defendiera el derribo de San Nicolás cuando nada de eso había escrito en el PEPRI. "¿Por qué ahora sí y antes no?", preguntó Casado. En su intervención hizo referencia a que debía cumplir con la ley. "¿Si tiramos San Nicolás, por qué no otros edificios? No me puedo saltar la normativa. San Nicolás no es un edificio más, es un debate mucho más complejo. El coste por mantenerlo es el mismo hoy que hace un año". Carasusán y el propio Ramírez indicaron que en 2000, cuando se aprobó, se había previsto que se actuara en el templo entre 2004 y 2008 con un coste de 60 millones de pesetas y que "San Nicolás no estaba tan mal hace ocho ni hace cuatro años".
once joyas Según ha explicado siempre el alcalde Luis Casado el PEPRI sería una de las normativas que habría que cambiar si se tira San Nicolás ya que señala los edificios que se han de proteger dentro de diversos grados de protección (de 1 a 3). Esta normativa cataloga 10 edificios dentro de la protección integral (grado 1) y 42 con protección estructural (grado 2). Carasusán señaló en la charla que "Tudela tiene diez edificios en las mismas malas condiciones que está San Nicolás y en no mucho tiempo se le presentará un problema".
De estos 10 que en breve necesitarán una fuerte inversión uno es de grado 1 (la iglesia del Carmen y su claustro), nueve de grado 2 (San Nicolás, Sementales, Casa de La Bastida, Palacio Sola, Palacio de los Castejón, Palacio de los Lirón de Robles, Claustro de la iglesia del Carmen y antiguo Seminario), además de la iglesia de Santa María de la plaza de Los Fueros que lleva cerrada varios años pero no está catalogada.
Dentro de los que son de grado 2 (protección estructural) se encontraba también Casa Buttini que se derribó en su integridad y solo se mantuvo su fachada hacia Herrerías, aunque el PEPRI señala que "los grados 1 y 2 protegen al edificio en su conjunto". Asimismo el PEPRI apunta que si "el inmueble catalogado sufriera la declaración de ruina se deberá proceder a su sustitución o rehabilitación integral en el plazo de dos años" manteniendo las mismas características volumétricas y previa descatalogación del inmueble. En caso de que la ruina se hubiera producido por "incumplimiento del propietario del deber de conservación" supondrá causa suficiente para la expropiación. La duda que surge es ¿cabría pensar que se podría haber expropiado la iglesia de San Nicolás y no haberla comprado?
El coste que supondrá Sementales, 12 millones de euros, y el que implica el mantenimiento de edificios como el Teatro Gaztambide, la Casa del Reloj, Torre Monreal, la oficina de turismo o la Casa del Almirante, unido a la crisis y a la elevada deuda municipal y los recortes, ha cambiado la concepción de los vecinos. Por este motivo, el problema no es en sí el proyecto o ni siquiera las obras si no el futuro de nuevos edificios municipales.