Estas últimas semanas han sido muy estresantes para Alaitz Urtasun Caminondo. Y es que esta vecina de Luzaide/Valcarlos ha seguido la afición de su madre y se ha convertido, a sus 27 años, en la nueva costurera por encargo de los trajes de los Bolantes, una labor que nadie más desempeña de manera profesional, pero que es esencial para que los trajes luzcan impecables en este día tan importante.

Aunque desde hace dos años ayuda a su madre a coser algún traje, éste es el primer año que se ha atrevido ella sola con la aguja. De hecho, ha elaborado tres trajes de niña y un traje de chica adulta. Mucho han tenido que ver las enseñanzas adquiridas por parte de su vecina Goita, costurera profesional, y también que, precisamente, este año ha comenzado a estudiar un Ciclo Superior de reciente creación llamado Vestuario a Medida y de Espectáculos. “Desde txiki he visto coser en mi casa a mi madre con una vecina (Anuntxi) y siempre me decía a mí misma que algún día lo aprendería”, admite. Y vaya si aprendió. “Hace hace dos años, a raíz de que una amiga engordó y se vio obligada a cambiar de falda, pensé en retomar ese pensamiento”, confiesa, lamentando no haber aprendido de Anuntxi, que ya se marchó a Pamplona y que tuvo que dejar de coser.

Oficio de costura

La confección de un traje tradicional de Bolante no es tarea fácil y, en este caso, madre e hija se reparten las funciones. Su madre se encarga de los trajes de los chicos y de los detalles decorativos, mientras que Alaitz asume el patronaje y la confección de los trajes de los makilaris, de los gorris y de los trajes de chicas, que se componen de chaleco verde o granate con botones dorados y galón, blusa y falda de seis tablas con tiras verde y roja. “Me puede llevar unos tres días dedicando muchas horas, pero lo más complicado es el traje de niñas, porque aún no tienen mucha forma”, reconoce.

Además de su trabajo en los Bolantes, también compagina sus estudios con un trabajo en una serie que se está rodando en Pamplona y como camarera en un restaurante de la localidad, pero lo que tiene claro es su pasión por la costura. “A mí lo que me gusta es coser. Tengo clarísimo que me quiero quedar a vivir en el pueblo y mi sueño es abrir una tienda o atelier de vestidos de novia y de fiesta en Donibane-Garazi”, reconoce.

Así, mientras busca abrirse camino en el mundo de la costura y confección, parece ser que la presencia de Alaitz va a permitir que haya continuidad en este oficio, en el que cada año surge alguna necesidad, y que, de esta manera, los trajes de los Bolantes continúen formando parte de la identidad de Luzaide/Valcarlos. “Me encantaría también poder seguir con los trajes tradicionales, es algo que me encanta y me apasiona”, concluye con una sonrisa.