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Por un autobús adaptado para cualquier ribero

Antonia Echeverría, cirbonera en silla de ruedas por una parálisis cerebral, no puede coger un bus para acudir a las clases de la UNED de Tudela

Por un autobús adaptado para cualquier ribero

tudela - Tiene 34 años y en septiembre se enfrentará a los últimos exámenes del curso de acceso a la universidad para mayores de 25 años que tendrán lugar en la UNED de Tudela. Antonia Echeverría Jiménez vive en Cintruénigo con sus padres y hace ya tiempo que le ronda por la cabeza la idea de estudiar Psicología. Por eso, retomó los estudios que había abandonado tras su paso por Aspace en Pamplona, primero, y en un centro educativo de Corella, ya adolescente. Ni su situación de silla de ruedas por una parálisis cerebral relacionada con complicaciones en el parto ni su necesidad de contar con el apoyo de una persona para muchas de las tareas y rutinas más elementales, le han frenado a la hora de emprender su propósito. Ha sido un elemento ajeno a su voluntad el que ha complicado el asunto: la falta de autobuses comarcales habilitados para sillas de ruedas. “Es un servicio público que debería ser accesible a todo el mundo”, denuncia, recordando que el requisito para que estos vehículos cumplan los derechos de todos, incluidas las personas en su misma situación, es que “dispongan de una plataforma de acceso, un espacio para la silla de ruedas y un enganche para atar esta al suelo del autobús”.

derecho universal Hasta llegar a los exámenes que le esperan en septiembre, Antonia Echeverría ha tenido que buscarse la vida para poder cubrir el trayecto que separa Cintruénigo, la localidad donde reside, y Tudela, donde se encuentra la sede de la UNED.

Estas dificultades no son nuevas. Cuando solo tenía 15 años, sus compañeros se movían en transporte público y ella llegaba hasta el instituto de Corella en taxi. “Es doblemente complicado porque esta silla no puede ir en un coche normal, es necesaria una furgoneta para transportarla”, apunta, sin obviar que un autobús no solo es necesario para desplazarse a las aulas sino para otras cuestiones tan corrientes como “bajar a hacer compras o ir al hospital”, indica.

De momento, Antonia ya se ha puesto en contacto con el Ayuntamiento de Cintruénigo que, al parecer, ha encarrilado el tema de la adaptación de un autobús para la ruta Cintruénigo-Tudela, aunque ella insiste: “Quiero que este tema no se solucione solo para mí sino para todos los riberos, que esto sea un derecho al que pueda tener acceso todo el mundo. Los autobuses deberían hacerse pensando en gente como nosotros y que no hubiera necesidad de adaptarlos por un caso concreto”, opina con rotundidad. Mientras se dilucida un asunto que ella piensa que “es de ley”, un grupo de personas de Tudela recoge firmas para hacer realidad lo que, como derecho, no tendría que ser objeto de petición, y ella se apoya en “mi cuñado y una profesora de la UNED, que son los que hicieron posible que llegara a presentarse a los exámenes previos a su sueño de licenciarse en Psicología.