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Los ‘jabatos ’ de Arazuri adiestran a los cutos

Tras 35 años de la ‘olímpicas’ piaras, son las cuadrillas más jóvenes las que entrenan a cinco veloces puercos para garantizar un espectáculo mutitudinario

Los ‘jabatos ’ de Arazuri adiestran a los cutosOSKAR MONTERO

arazuri - Son los jabatos que ya se atreven a ponerse el pañuelico de fiestas (en Arazuri es de color verde) los encargados de entrenar a las bestias que participan en la olímpica piara, una de las competiciones más divertidas de cuantas se celebran en la península. Cuadrillas de chavales y chavalas de 12 a 16 años, pequeños pastores, que disfrutan de lo lindo preparando uno de los eventos más populares de la temporada festiva navarra. La carrera de cutos de Arazuri sigue siendo una de las atracciones más visitadas por vecinos y foráneos este último fin de semana de agosto. Todo comenzó hace más de 35 años, cuando los ganaderos conducían a los cerdos del pueblo al río a refrescarse. “De la expectación que los animales, en sus carreras ruidosas, despertaba entre los críos cuando paseaban por el pueblo surgió la idea de hacer una carrera”, explica José Sánchez, uno de los miembros de la junta concejil. Aunque apenas quedan pastores en el pueblo y los cerdos (raza de monte) proceden de una granja de Goizueta (en su tiempo eran muchas las familias que criaban cerdos), el gruñido singular de los puercos y su frenética estampida sigue siendo un espectáculo no sólo para los 400 vecinos de este no tan pequeño pueblo de la Cendea de Ororbia. Una semana antes del comienzo de las fiestas los miembros de la sociedad de Arazuri y los jóvenes del pueblo se encargan de entrenar a los animales por el mismo recorrido por el que luego se disputará la carrera. “No llega a un kilómetro, pero se trata de que los animales se familiaricen con el recorrido”, expone. Para atraer su atención e interés se preparan cubos de pienso con agua que se van derramando a lo largo del trayecto poco a poco hasta que reciben su recompensa total en la línea de meta (un aska).

Aunque el entrenamiento es común durante las dos carreras, cada cuadrilla anima a su candidato que va corriendo por turnos. “Son cerdos de monte, ninguno del pueblo. Esta raza se considera más apropiada para correr”, señala Sánchez.

Arazuri, con una población de 400 habitantes, presume de tener unas fiestas participativas y animadas. Precisamente son los más jóvenes, en edades adolescentes, los que tienen una presencia importante en el programa. “Preparan diferentes actos a cual más original, hasta un hormiguero de fiestas y un mojito sin alcohol”, indica Sánchez. “Tenemos una generación de niños y niñas hasta los doce años que la verdad es que dan mucha vida al pueblo”, remarca. Las instalaciones deportivas de Arazuri acogen en este sentido diferentes actividades de ocio y culturales dirigidas a estas edades con apoyo del concejo y del Ayuntamiento de Ororbia. Miguel Lusarreta lleva 33 años viviendo en Arazuri y sigue disfrutando del evento como el primer día. “De Pamplona ha venido siempre mucha gente porque estamos a cinco kilómetros y es un plan bonito para toda la familia, teniendo en cuenta además que los niños ya no ven animales ni en la capital ni tampoco en los pueblos porque ya no quedan...”. “Hay además partidos de pelota, atracciones para los más pequeños, música... son unas fiestas estupendas”, remarca quien conoce bien un pueblo que se ve literalmente ocupado por curiosos atraídos por este original festejo donde cochinos hambrientos se apresuran al corral para ser cebados. Todos llevan un dorsal en el pescuezo con los nombres de los personajes de más rabiosa actualidad (hoy se bautizan). El campeón (hoy se celebra la primera manga a las siete y media de la tarde, y mañana la segunda) recibirá doble ración de pienso y el reconocimiento público por ser el más rápido lechón. A los ganadores se les paga una cena y los cerdos vuelven a su corral en la Sierra de Aralar.

En la foto, Marcos Lezaun, Nicolás San Martín, Félix Otamendi, Javier Garayoa, Urko Eguillor, Oier Ariz y Aimar Oroz posan junto a las fieras tras el adiestramiento. “Son cerdos de monte, muy vivos que corren mucho los condenados”, destacan.