Redobles por San Saastin en Lakuntza
El gorro de honor de la tamborrada fue a título póstumo para yeray lanz, joven fallecido el pasado año en un accidente laboral
Fieles a su cita, los y las lakuntzarras arrancaron ayer a golpe de tambor las celebraciones de su patrón, San Saastin, nombre con el que es conocido San Sebastián. Así, era medianoche cuando un grupo de unos 60 tamborileros ataviados de cocineros comenzaron un sonoro concierto que comenzó con la Marcha de San Saastin, acompañados los tambores de las voces del Coro de Lakuntza. Después fueron Diana de la Pamplonesa y Diana 2 para continuar con Tatiago e Idiyarena, las conocidas obras de Sarriegui, junto con la txaranga Ozarki reforzada con miembros de la banda Haize Berriak. Continuó con Biribilketa de Otsagabia, Zortziko de Lanz y Artillero dale fuego, un repertorio que ha crecido estos últimos años.
Esta escena viene sucediéndose desde 1990, cuando un grupo de lakuntzarras pensaron que una tamborrada sería una buena manera de anunciar el día de San Saastin, al igual que sucede en otras localidades de Gipuzkoa como San Sebastián o Azpeitia. Entre aquellos vecinos estaba Ricardo Areta, persona fundamental en esta celebración que se ha convertido en seña de identidad de Lakuntza. Además de dirigir ayer a los tamborileros, fue el encargado de los ensayos durante la semana pasada para calentar motores. Otra de las personas claves es Joxe Arregi, el maestro de ceremonias ayer.
“La tamborrada somos una familia y hoy falta un miembro importante, Yeray Lanz Azpilikueta”, señaló Arregi entre grandes redobles de tambor. Y es que este joven de 30 años fallecido en marzo del pasado año en un accidente laboral fue el homenajeado ayer. Lo cierto es que esta fiesta también tiene sentido de reconocimiento a personas que de diferentes maneras han trabajado por y para Lakuntza “Era una persona muy alegre y desde pequeño siempre ha estado ahí. Hoy en el lugar que ha quedado vacío está su tambor”, lamentó.
Al ser una persona fallecida, el gorro de honor fue entregado en mano por la presidenta de Lakuntzako Pertza, Ainhoa Zubiria, a la madre, hermana y novia del joven, un acto muy emotivo en el que se asomaron las lágrimas a muchas de las personas presentes. Y es que Kontxi Azpilikueta agradeció las muestras de apoyo recibidas y también tuvo palabras para su hijo. “Han sido innumerables las personas que nos han tenido una mano o las dos”, aseguró. “Estamos muy arropados por la familia, amigos y por todo el pueblo. Nos vamos apañando sin ti. Nos levantamos que no es poco”, confesó muy emocionada. “Nos esforzamos en mostrar una sonrisa, como la que siempre llevabas puesta. Tenemos por delante la difícil tarea de aprender a sentirte de forma diferente pero siempre muy cerca”.
Las celebraciones comenzaron el viernes, también empañadas por el fallecimiento ese mismo día de José Ramón Lopetegi, exconcejal y ganadero muy querido en Lakuntza. Por ello, Garikoitz Flores, piloto encargado de lanzar el cohete en reconocimiento a sus éxitos en el mundo de los rallies no prendió la mecha. El viernes también fue el concurso de piperopiles, dulces típicos de Lakuntza. Al igual que el pasado año, ganó Jesús Mozo en una final muy reñida, según señalaron desde el jurado. Se presentaron siete.
ROMERÍA Ayer al mediodía fue la romería a la ermita de San Saastin, situada a unos tres kilómetros en las faldas de Aralar. A pesar de la lluvia, fueron muchas las personas que acudieron a la misa y sobre todo al almuerzo que ofreció la sociedad Lakuntzako Pertza. De vuelta en el pueblo, estas celebraciones de invierno continuaron por la tarde, con danzas con Elai-Alai. Asimismo, los quintos y quintas bailaron la Alkate dantza. La fiesta continuó con la rondalla Laguntasuna y auzate.