El vino, emblema indiscutible de la gastronomía navarra y embajador de su tierra más allá de sus fronteras, volvió a ser protagonista ayer en Olite-Erriberri con la apertura de una nueva temporada de vendimia. Y es que los viñedos ya están preparados para recibir a cientos de vendimiadores en una temprana campaña que prevé la producción de 40 millones de kilos de uva, un 10% inferior a la del año pasado, aunque la calidad de la uva augura caldos de calidad “muy buenos”, fieles al carácter de Navarra, ya que “el estado sanitario es excelente”. Así lo vaticinó Javier Ochoa, miembro de la Cofradía del Vino al probar el mosto recién exprimido en la propia plaza de Carlos III.

En esta trigésimo tercera edición de la Fiesta de la Vendimia, la cual está organizada por la Cofradía del Vino de Navarra, el encargado de realizar el Pregón fue Chuchín Ibáñez, “el mariachi de Miranda, el charro Navarro que lleva más de 30 años subido a los escenarios, tiene editados 35 discos de estudio y ha dado más de 5.000 conciertos en directo, lo que supone más de un disco al año y un concierto cada tres días. A ver quién supera eso, ni los Rolling Stones”, según lo presentó Javier Adot, cófrade de la Cofradía del Vino.

Sin embargo, previo al discurso de Chuchín, el acto oficial comenzó con un pequeño discurso del presidente de la Cofradía, David Palacios, quien exaltó al vino no solo como motor económico de Navarra, sino también como elemento que ha fijado población en el mundo rural. “Celebrar la bienvenida de una nueva añada, no lo hacen todos los cultivos, pero si lo hace el vino. El ser humano, hace miles de años, dejó de ser nómada cuando empezó a ser agricultor. El agricultor, la agricultura y sobre todo los cultivos perennes, como la viña y el olivo, fijaron la población al medio rural. Lo mismo que sigue haciendo hoy la viña en nuestro territorio: fijar la población al medio rural siendo motor económico de muchas localidades junto a sus bodegas, que generan puestos de trabajo y que son los que verdaderamente hacen el motor económico de nuestras zonas”, resaltaba el presidente de la Cofradía.

“Mucho ha cambiado la vendimia en estos 33 años. Ahora ya no salen remolques cargados de gente, sino que ahora se hace una vendimia silenciosa; muy pocos nos enteramos de que se está vendimiando. El pueblo ya no huele a la vendimia, porque las bodegas han ido saliendo del núcleo urbano para posicionarse en la periferia, incluso en las propias fincas. Pero no por ello, sigue faltando ilusión. Hoy, los viticultores y los bodegueros trabajamos con mucho esmero, mucho cariño para obtener estos magníficos vinos que se elaboran hoy en día en Navarra”, continuaba relatando.

Finalizó su discurso animando a la gente a seguir bebiendo los vinos navarros, esos que con tanta pasión hace el sector. “A los jóvenes ya no os pedimos que vengáis sábados y domingos a vendimiar. Lo que os pedimos es que bebáis vino de Navarra con la cabeza bien alta. Porque con cada copa de vino de Navarra, estáis contribuyendo a que la población se asiente en los pueblos. Las raíces de nuestros viñedos siempre estarán fijadas al territorio; siempre estarán ligadas a la tierra. Muy pocos cultivos tienen tanto arraigo a su territorio, porque la viña solo se puede cultivar en cada sitio”.

Posteriormente, el protagonismo recayó en el pregonero, Chuchín Ibáñez, que emocionó al público con un repaso a su trayectoria y a su vínculo personal con la viña. Recordó a su abuelo Antonio, viticultor y hostelero, y a su padre, con quien de niño vendimiaba en Miranda de Arga. También repasó sus años en la Cooperativa de Hostelería Navarra, donde defendió los vinos de la tierra frente a otras denominaciones. “El vino siempre ha estado en mi vida, en mi familia y en mi trabajo. Es algo que forma parte de nuestra cultura popular y que debemos conservar como una joya”, señaló. El artista, que anunció hace poco que en 2027 se retirará de los escenarios, recibió el “hocete de plata”, una herramienta tradicional con la que se cortaba la uva a mano, como símbolo de ese vínculo familiar y personal con la vendimia.

Más uva blanca, menos garnacha

Para finalizar la jornada, y tras un recital de jotas, el cófrade Javier Ochoa procedió a analizar y degustar el mosto que los jóvenes Aimar García e Iñigo Villabona habían exprimido de la barrica de la plaza. “El cambio climático está afectando a nuestros viñedos, aunque la calidad de la uva es muy positiva y el estado sanitario es excelente. La campaña se inicia temprana, como el año pasado. De las uvas de todas las variedades, la cantidad que más hay es uva blanca, tal vez haya fallado algo en la liga el tempranillo y la garnacha. En nombre de la Cofradía del vino de Navarra, declaro abierto el periodo hábil de vendimias, comenzando por las zonas y variedades más tempranas”.

29 bodegas

Tras el acto central, cofrades, vecinas, vecinos y visitantes pudieron disfrutar de los vinos de las bodegas participantes en los puestos que instalaron para la ocasión junto al ayuntamiento de Olite. En concreto, por la compra de una copa de vino valorada en cinco euros, las personas podían degustar cualquiera de los caldos de las siguientes 29 bodegas presentes durante el día: Pagos de Araiz, Piedemonte, Vega del Castillo, Cooperativa Cosecheros, Marco Real, Viña Palacios, Hermanos Gonzalo Celayeta y Unsi; Otazu, Nekeas, Azul y Garanza, Inurrieta; Máximo Abete, Cooperativa San Martín; Baja Montaña, Palacio de Sada; Pago de Cirsus, Viña Zorzal, Malón de Echaide, Valdelares, Finca la Cantera, Príncipe de Viana;Gran Feudo, Dominio Lasierpe, Irache, Lezaun, Olimpia y Eslava.

Según la organización, se estimaba la venta de alrededor de 1000 copas de vino. “Este día es muy bonito porque supone el arrancar una nueva temporada. En nuestro caso, llevamos más de 20 años viniendo a esta fiesta con el fin de dar a conocer nuestros mejores vinos tanto a gente local como a todos aquellos visitantes que pisan Olite en estas fechas veraniegas. Hoy hemos traído una variedad de rosado (lágrima), tinto (crianza), blanco (lías) y nuestro famoso Moscato”, explicababa José Javier Vega Blasco, de Bodegas Ochoa, una de las participantes. “Tenemos buenas previsiones para la temporada. Como este año ha sido seco, habrá menos producción pero sí que realmente la uva está más sana. Que muchas veces por hacer más cantidades, la calidad sale peor”.