Urtzi Taberna ha echado la persiana para siempre. Y es que José Miguel Lizarraga Ayestarán y Ana Iturralde Ormaetxea, el matrimonio que ha regentado este bar, ha decidido poner fin a una larga etapa de 35 años que ha dejado huella en la vida social de Altsasu. De hecho, con ellos se va mucho más que un negocio, se cierra un espacio que ha acompañado a diferentes generaciones. “Hemos visto crecer a aquellos chavales que dieron sus primeros pasos en la vida nocturna y que ahora vienen con sus hijos e hijas”, apuntan.
Se van con el recuerdo de muchos buenos momentos y agradecidos a todas a aquellas personas que han formado parte del Urtzi. A modo de despedida, el viernes de ferias organizaron un concierto de La banda del Jefe Bigun, con la plaza a tope con muchas ganas de disfrutar y también un punto de nostalgia.
“Estamos muy contentos con la gente. Desde que se supo que cerrábamos, hay personas que nos dan las gracias en el bar y también por la calle. Somos nosotros los que tenemos que estar agradecidos. Eskerrik asko”, incide Ana. Lo cierto es que las muestras de cariño se han sucedido estas últimas semanas. También en las redes sociales. “Se acabaron nuestras reuniones en el Urtzi. Qué años tan maravillosos hemos pasado en el bar. Habéis sido una pareja extraordinaria que nos dieron cariño y alegría. Fue nuestra segunda casa y vosotros unos amigos entrañables. Cuidaros mucho y sed muy felices. Os lo merecéis”, era uno de los comentarios.
Otros decían que se sentían huérfanos. Y es que algunos se han quedado sin el lugar en el que tomarse un vino al mediodía o el café después de comer. También el punto de quedada con la cuadrilla para comenzar la fiesta o cita obligada cuando había ganas de divertirse y dejarse llevar con la música de José Miguel, más conocido como Dani porque su forma de jugar en el Lagun Artea recordaba al jugador del Athletic. Aunque es de los que se niega al reguetón, reconoce que alguna vez ha tenido que ponerlo porque se lo pedían. “En fiestas la gente tiene que estar de juerga, adaptándose al momento y al tipo de clientes. Si están bailando a gusto, pues a seguir bailando”, cuenta.
Algunos también echarán de menos los vaciles de Dani. “Le gusta meterse con la gente y que le den”, apunta su mujer. También se ha quedado sin sede Sakanako Gorritxoak, una peña de Osasuna, y por tanto, el ritual de la bota de patxaran que pasaba de mano en mano cuando metía un gol el club de sus amores. Tampoco estará el Urtzi para celebrar la escalerica de San Fermín, con brindis en el bar y luego cena.
Una historia que comenzó en 1990
Este bar abrió sus puertas en 1990 en un local en el que su último inquilino fue el Banco Guipuzcoano. No obstante, con anterioridad también fue bar. “A Dani le gustaba y cada vez que pasábamos por la plaza decía que era un sitio muy bueno para un bar. Entonces no había nada”, recuerda Ana. La idea cogió forma y montaron el negocio con otra pareja, su primo Juan Ramón Agirrezabala y su mujer, Mikele Huarte, que se fueron unos ocho años después para continuar con nuevos proyectos.
La acogida fue muy buena y desde el principio el Urtzi se convirtió en un punto de encuentro de altsasuarras y gente de la zona, tanto de Sakana como de Goierri y la Llanada Alavesa, un lugar para disfrutar, forjar amistades y compartir confidencias. También salieron parejas, incluso entre los camareros.
“La vida en los bares ha cambiado mucho. Cuando comenzamos eran el principal punto de encuentro. El auge de las sociedades vino después. Ahora las costumbres son otras, y la gente sale menos o busca cosas diferentes”, observa José Miguel Lizarraga, más conocido como Dani porque su forma de jugar en el Lagun Artea recordaba al jugador del Athletic.
Cambios en la forma de socializar
Lo cierto es que a lo largo de más de tres décadas han sido testigos privilegiados de los cambios en la forma de socializar. “Antes se salía todo el fin de semana y el día fuerte era el sábado, que no se paraba para cenar. Pero ha bajado bastante, sobre todo la noche. Cada vez se estila más el tardeo”, apuntan. En estos cambios también tuvo que ver mucho la Covid, que aceleró una transformación que ya estaba en marcha. Con restricciones de aforo y el miedo al contagio, las terrazas ganador protagonismo y se popularizó aún más disfrutar con amigos durante la tarde, combinando pinchos, música y copas sin prolongar la noche hasta las altas horas. “Ahora quieren prohibir fumar en las terrazas”, apuntan.
Pero esta nueva restricción les pilla detrás de la barra. Ahora están a otras cosas. Ha llegado el momento de cuidarse, después de 50 años de vida laboral en el caso de Dani, y dejar atrás una parte importante de sus vidas; un adiós lleno de palabras de agradecimiento. “Mila esker denori. Barraren beste aldean ikusiko dugu elkar”, dice Ana Iturralde. Aupa Osasuna! ¡Viva San Fermín”, añade Dani.