La producción de agua en 2025 fue de 30.573.125 m3, lo que supuso un incremento del 5,87% respecto a 2024 y del 2,65% respecto a la media de los últimos cinco años e implicó un cambio de tendencia tras el mínimo histórico de producción en 2024.
Las causas más destacadas de este incremento fueron el tiempo estable y las bajas precipitaciones de septiembre y octubre que prolongaron los riegos de parques y jardines. La mayor producción de agua se registró en las dos primeras semanas de agosto, coincidiendo con episodios de altas temperaturas, siendo el día de mayor consumo el jueves 7 de agosto con 125.296 m3. La menor producción de agua se registró en Semana Santa, siendo el día de menor consumo el domingo 20 de abril con 51.173 m3.
En el embalse de Eugi la precipitación acumulada fue de 1.099 mm, un 26% menos que la media de los 15 años anteriores. Destacan las bajas precipitaciones de febrero y diciembre, así como las de septiembre y octubre que prolongaron el estiaje estival.
Tercer año del modelo 2+1
La procedencia del agua en el año 2025 fue un 45,4% desde la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de Urtasun (13.877.872 m3), un 30,9% desde la ETAP Tiebas (9.434.443 m3) y 23,7% desde la ETAP Egillor (7.260.810 m3). De acuerdo con la estrategia puesta en marcha en 2023 de mantener sólo dos plantas potabilizadoras operativas (modelo 2+1), la potabilizadora de Egillor estuvo inactiva cinco meses, de junio a octubre, siendo relevada por la ETAP Tiebas. Este cambio permite disponer de un sistema de abastecimiento estival comarcal mucho más robusto, pudiendo prescindir de los caudales menguantes estivales del manantial de Arteta, y además garantizar un caudal ecológico en el río Udarbe. Cabe destacar que en 2025 la ETAP Tiebas estableció un nuevo récord de volumen de agua producida con 9.434.443 m3 en 162 días de funcionamiento.
El coeficiente de agua no registrada es un parámetro que expresa bien la eficiencia de una red de abastecimiento. En 2025 fue 9,46%, similar al de los últimos años y muy por debajo de la media del 18% para áreas metropolitanas según datos del Estudio Nacional 2024 de la Asociación Española del Agua Urbana (DAQUAS). La política de búsqueda y reparación de fugas en continuo con la incorporación de nuevas tecnologías para la detección de fugas son los principales factores que hacen posible este buen dato.