El 5 de febrero es un día grande en Altsasu. Y es que en la villa se conmemora Santa Águeda por todo lo alto, sobre todo la juventud; una fiesta que establece un vínculo, la edad, que es para toda la vida. Este año son 31 quintos y 31 quintas nacidas en 2007, que iniciaron ayer cinco días de celebraciones con una cuestación popular para sufragar los gastos. Así, quintos y quintas apelaron a la generosidad de viandantes y automovilistas. También acudieron a fábricas y centros educativos.
No hacía falta presentaciones. Ellos vestían de blanco, con dos pañuelos cruzados en el pecho y otros dos colgados del cuello. También llevaban el palo de Santa Águeda, una vara adornada con cintas de colores, bordadas o dibujadas, que sólo se saca el primer día. Las quintas iban con trajes de caseras y pañuelos.
Entrega de tortas
Mientras tanto, los reyes y las reinas, acompañados de txistularis, se encargaron de la recogida del dinero en las sacas de la burra Pantxika y también de la entrega de las tortas, otra importante fuente de ingresos. Elegidos por la suerte el pasado 6 de enero, este año son Ane Arregui, Enara Arregui, Unai de los Santos e Iñigo Jáuregui. Cómo manda la tradición, en todas las paradas se bailó una jota y una porrusalda, a las que se unieron familiares y amistades.
Si bien la meteorología no acompañó, con fuertes lluvias buena parte de la mañana, se mostraban contentos. La tarea se alargó hasta entrada la tarde, con apenas un descanso para comer y recuperar fuerzas para el Zortziko, el baile imprescindible en las celebraciones de Altsasu y que deberán bailar todos y todas a lo largo de los próximos días, a partir de las 19.00 horas en la plaza. Para salir airosos lo han ensayado estas últimas semanas en el frontón. Las celebraciones continuarán hasta el lunes.
Otras quintas
Ayer también se reunieron otras quintas que celebraron aniversarios redondos. Por un lado estaban los que cumplen 25 años desde la celebración de su Santa Águeda y por otro, la quinta que cumple 60 años. Eran 63 y 80 respectivamente. También era numerosa la de 70 años, 69 en total. Asimismo, otras quintas que ya gozan de la jubilación celebraron ayer esta fiesta. Otras, sobre todo las que están en edad de trabajar o estudiar, deberán esperar a mañana.
Tradición y modernidad
La fiesta de Santa Águeda no ha sido ajena a su tiempo, es una tradición que se ha adaptado a los cambios de la sociedad. Si bien en su origen esta celebración estaba relacionada con la juventud, el pasado siglo se vinculó a la incorporación a quintas para el servicio militar, reduciéndose así a los varones. Pero con pequeños y grandes gestos, las mujeres fueron integrándose en la fiesta, hasta la igualdad plena.
Pero el camino no resultó siempre fácil. A base de perseverancia, sin demasiados conflictos también, poco a poco ocuparon su espacio. En este recorrido hay diferentes hitos, como 1962, cuando las quintas, que hasta entonces se limitaban a entregar tortas, consiguieron que les invitaran al café. En 1987 se vistieron de caseras para visibilizar su presencia. Para la primera comida conjunta hubo que esperar a 1994.
Otra fecha clave es el año 2000, con la elección de reinas de las quintas. El primer Zortziko llegó en 2005, cuando dos quintas lo bailaron en plaza, entre aplausos y abucheos. La senda estaba marcada. El último paso fue en 2013, cuando quintos y quintas pidieron juntos el 5 de febrero. Ese mismo año los chicos también entregaron tortas.