Adiós a la última librería
Con el cierre de Bricopapel, la localidad de Castejón se despide de su última librería-papelería para los 4.700 habitantes, cuando hace unas décadas, y con menos vecinos, llegó a haber 4 abiertas
La librería papelería Bricopapel de Castejón dice adiós después de 40 años dando servicio a castejoneros y castejoneras. De esas cuatro décadas, al menos treinta años estuvo a cargo de María Luisa Martínez y, los últimos diez (de 2016 al domingo 29 de marzo de 2026) el responsable del comercio ha sido Alain Herrero, que se metió a librero al ser despedido de Trenasa, ya que con la indemnización compró el local de Bricopapel.
En estos diez años Alain, con ayuda en ocasiones de sus padres, ha atendido las inquietudes lectoras de los castejoneros y dado servicio con fotocopias, libros de cualquier género y tema, libros de texto, material escolar de todo tipo, periódicos, revistas, fotocopias, fax, regalos, juguetes, cromos de fútbol. Actualmente trabaja en una empresa de ingeniería que se dedica a fabricar prototipos de maquinas.
Según analiza Alain, después de la pandemia de Covid el negocio de Bricopapel bajó mucho ya que, debido al tiempo que la población estuvo confinada en casa “aprendieron y se acostumbraron a comprar por internet y recibir las compras directamente en casa”. Ya que no ha conseguido traspasar la librería, el pasado domingo 29 de marzo Castejón se quedó, de hecho, sin su última librería papelería, cerrando una historia en la que Castejón (con más de 4.700 habitantes) ha pasado de tener 3 o 4 librerías que coincidieron abiertas algunos años, a no quedar ninguna.
El cierre de Bricopapel es la muestra palpable del cambio que está experimentado la sociedad, con la desaparición de comercios como liberías o mercerías que eran el reflejo de otra forma de vivir y consumir.
Otras librerías
En la historia de la villa ferroviaria y en su memoria, queda el kiosko librería de la Estación que estuvo funcionando desde los primeros años del siglo XX, como muestra una famosa fotografía del año 1918 del kiosko de la estación del ferrocarril de Castejón que entonces regentaba Hilario Tejada. Este kiosko siguió funcionando mientras Castejón mantuvo un gran movimiento de trenes y personas y fue gestionado por Dolores Atienza González (la Lola) y al jubilarse le siguió Felisa Mendijón Atienza, hasta 1991 en que se cerró. Otras librerías papelerias que ha habido en Castejón fueron Maybe (enfrente de la Caja de Ahorros de Navarra), que comenzó a funcionar en 1966 y regentó Rosa Mari Diez con Mayte Jimenéz hasta que en 1975 la cogió Teresa Jiménez.
Posteriormente, en 1987 Pilar Galarreta Vicente cerró el local y puso la librería en su propia casa en la planta baja en la calle el Romeral n.º 11, llamándola Marjeal, iniciales de los nombre de sus hijos. Estuvo dando servicio a vecinos y vecinas hasta 1998.
Otra de las liberías fue la de Catola, abierta en 1960 y regentada por Ángel Muñoz y su mujer Pilar López. Al jubilarse ambos, continuó su hija, Maribel Muñoz, y su marido, Ángel Salas. La historia del origen de librería Catola se remontaba a la abuela materna de Maribel Muñoz, que se quedó viuda con 6 hijos. Era una mujer de recursos y para mantener a su familia se puso a trabajar de Semanera (así llamaban a personas que iban por los pueblos vendiendo telas, camisas…), desde Cadreita hasta Pitillas. En el pasillo de su vivienda en la calle 7 de febrero (al otro lado de las vías) su abuela tenia tebeos, novelas y ahí comenzó la tradición familiar que continuó luego con la apertura de librería Catola en la plaza de España. Maribel Muñoz, que cogió el testigo de sus padres Ángel y Pilar, se jubiló en 2011 y durante un período breve le siguió su yerno.
Sin mercerías
Las liberías no son los únicos negocios que parecen estar languideciendo. En 2021 cerró la última mercería, Delia, que había abierto en 1959 y regentaba María José Huici Telletxea. La existencia de mercerías evidenciaba otra forma de vivir, con el aprovechamiento de la ropa dentro de las familias, su remiendo, reparación que no encuentra acomodo en la sociedad de consumo actual.
Con el cierre de esta mercería, Castejón se quedó sin ningún establecimiento de este tipo, cuando hace algo mas de dos décadas existían tres. “Hasta los años 80 del siglo XX se hacían muchas labores textiles, manualidades, ganchillo, punto de cruz, tapetes… Hasta los años 70 había muchas modistas en Castejón, elaboraban por encargo tanto la ropa para el día a día como para ocasiones especiales como bodas, comuniones etc”. Luego todo cambio y estos negocios se fueron adaptando a los nuevos momentos y cambios de la sociedad y aunque la mercería Delia siguió adelante este negocio decayó mucho a partir del año 2010.
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