'Ixila', un homenaje a la labor silenciosa de los 'mugalaris'
Martín Gamboa presenta el sábado en Luzaide su 2ª novela ambientada en la frontera pirenaica, una historia sobre quienes ayudaron a huir a refugiados
El drama de los refugiados y especialmente la historia de Aylan Kurdi, el niño de origen kurdo que apareció ahogado muerto en una playa de Turquía en 2015, le llevó a Martín Gamboa Huarte, natural de Bilbao, pero con raíces navarras en Irañeta y en Uharte Arakil, a escribir una historia sobre las fronteras.
De ahí nació Ixila, el mugalari, su segunda novela que transcurre en Luzaide/Valcarlos y en la que aborda historias de mugas y contrabando con un corte histórico, pero también con una mirada cotidiana y humana.
Silencio
Tras el éxito de su primera novela Perros de pastor, ambientada en el entorno de Aralar y de carácter autobiográfico, Martín se traslada ahora a la muga navarra entre Luzaide/Valcarlos y Arnegi para reconstruir entre realidad y ficción el rol de las redes de evasión durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la frontera se convirtió en vía de escape para refugiados que huían del conflicto. Una crisis humanitaria que en pleno siglo XXI sigue marcando la actualidad. Y, precisamente en ese conflicto, que pasó quizás desapercibido pero que sin duda dejó huella en ambas localidades, jugaron un papel muy importante los mugalaris, a quienes Martín rinde homenaje en esta novela.
“Los mugalaris son un símbolo de rebeldía y de humanidad. Eran personas humildes que vivían en la frontera, tenía sus vidas y sus amoríos, pero no entendían de límites políticos. Para ellos, ayudar a alguien a cruzar la frontera era algo natural. No lo hacían por dinero, se jugaban la vida. Tenían su propia idea de justicia y sus propias leyes, eran un antisistema”, reconoce Gamboa. Entre ellos, está la figura del mugalari Ixila, un personaje legendario, supuestamente mudo (Ixila en euskera es silencioso), cuya existencia nunca ha podido confirmarse, pero al que se atribuye la ayuda a numerosos refugiados que cruzaban la frontera. “Yo lo localizo en el caserío Matxardenea, pero dejo la gran duda de que existiera o no. Que cada lector se posicione donde quiera”, expresa.
Y es que el silencio siempre ha rodeado a estos héroes, muchos de los cuales se fueron a la tumba sin revelar lo que hicieron. “El secretismo y la confianza era fundamental para protegerse a ellos mismos y a sus familias. Muchos, incluso, no tuvieron ningún reconocimiento ni siquiera de los refugiados a los que les salvaron la vida. Ésa es la historia y la desgracia de los mugalaris”, apostilla. Más allá del protagonista, Martín, con un estilo fresco, directo e inteligible para todos los públicos, “semejante a la narrativa de Pío Baroja”, incorpora además personajes inspirados en figuras reales, como Jean Baptiste Donetch, un sacerdote que, tras sobrevivir en la Primera Guerra Mundial, habría colaborado activamente en una red clandestina que salvó a centenares de refugiados del nazismo, utilizando su conocimiento local, su autoridad religiosa y la complicidad de vecinos y soldados franceses.
También aparecen personajes como Josep Camino, un monaguillo que dejó testimonios históricos en euskera sobre las vivencias de Donetch, los colaboradores Laket-Leku y el panadero Muscarditz, confindentes del sacerdote, o el nieto de Mattin de Matxarde, Iñaki, cuya historia amorosa con Linda pone el toque actual de la novela. “Al final es una historia familiar, de gente pobre que ha sufrido en la vida, pero también de turisteo, costumbrista, de gente rural que tiene un choque cultural en el viaje a San Francisco”, confiesa Martín.
Presentación
A lo largo de más de 500 páginas, Martín Gamboa pretende atrapar al lector con un estilo ágil, en el que incluye dos versiones de la novela: una, “adaptada a todos los públicos” y, la otra, con los diálogos transcritos en cinco idiomas: castellano, euskera local de la zona, francés, inglés y alemán. Además, completan la historia un centenar de preciosas ilustraciones realizadas por el ilustrador de Pamplona Martintxo Alzueta que muestran escenas costumbristas de la vida de los personajes y de los paisajes de la frontera navarra.
Sin la ayuda de personas de ambas localidades, traductores y colaboradores, Martín Gamboa no hubiera podido tejer en Ixila, el mugalari este homenaje tanto a los héroes silenciosos de la frontera como a la propia memoria colectiva de Luzaide. Porque, aunque la historia esté ambientada en hechos locales, habla de algo más universal: de la valentía, solidaridad y humanidad de quienes, en tiempos oscuros, estuvieron dispuestos a arriesgar su vida por la de los demás.
De todo ello se hablará este sábado a las 18.00 horas en el Ayuntamiento de Luzaide/Valcarlos, donde Martín Gamboa presentará su segunda novela confiando en que cale y enganche a quienes se acerquen: “Me gustaría que la gente tenga emociones, que llore, que ría, que se cabree, que haga lo que quiera, pero que no se quede indiferente”, concluye.