Zubiri ha dado un paso más en la recuperación de su pasado con la presentación reciente del libro “Zubiri. Historia, territorio e identidad”, una investigación elaborada por la doctora en Historia Raquel Idoate que bucea en los orígenes, la evolución y la vida cotidiana de la localidad a lo largo de los siglos.

El proyecto se enmarca dentro de Kintondare, una iniciativa financiada con fondos europeos FEDER a través del programa POCTEFA, en la que, entre otros, también participa el Concejo de Zubiri. Además de un estudio arqueológico que la sociedad Aranzadi está llevando a cabo en el castro de Murelu, dentro del mismo proyecto se abrió la posibilidad de realizar otras actuaciones. “Aprovechando las excavaciones en el antiguo núcleo del pueblo, la disponibilidad presupuestaria y la inquietud sobre la antigüedad de la posada vieja que se está arreglando, surgió la idea de hacer un libro no de historia, sino de las historias viejas de Zubiri”, asevera Mikel Martínez, secretario del concejo de Zubiri.

Así, encargaron el trabajo a la vecina de Olaz (Egües) Raquel Idoate Ancín, que ya contaba con mucha información recogida en su tesis sobre la capital de Esteribar. Con la ayuda desinteresada del vecino y aficionado a la historia de Zubiri José Mari Huárriz y con materiales del Archivo General de Navarra y otros archivos especializados, el resultado ha sido una publicación de 210 páginas con fotografías en la cual se hace un recorrido cronológico desde los vestigios más antiguos hasta el siglo XX, siempre con una mirada puesta en el impacto causado en los habitantes. “He hecho mucha historia local y sobre todo uso fuentes directas. No tiro tanto de bibliografía, que es muy útil, pero las historias buenas son las que están todavía sin sacar en el documento”, confiesa la Doctora en Historia.

Zubiri, de lugar de paso a un pueblo con raíces. Patricia Carballo

Zona de tránsito

Como muchos pueblos, Zubiri ha estado marcado por todo tipo de conflictos que afectan directamente a la población debido a su cercanía con la frontera. Tradicionalmente sitio de paso y con el Puente de la Rabia como símbolo de identidad, el pueblo también ha sido testigo del tránsito de romanos, comerciantes, soldados y viajeros.

Entre los hitos abordados en el libro figuran enclaves aún no localizados como el Monasteriolo del año 1040, un pequeño centro dedicado a la atención espiritual de peregrinos del Camino de Santiago, el fuero de Esteribar o la importancia estratégica de Zubiri, ya más en la Edad Moderna, como cruce de caminos hacia Francia. “Aquí hubo un puerto seco, un punto de control donde paraban a mucha gente que iba hacia la Fábrica de Armas de Eugi o hacia Francia, para protegerla y garantizar la seguridad en la zona”, explica Raquel.

Otro acontecimiento que, sin duda, dejó huella fue la Guerra Civil. En Zubiri fueron llamados a filas o alistados voluntariamente 44 vecinos, de los cuales murieron 4: Francisco Agorreta, Robustiano Beaumont, Joaquín Esnoz y Félix Vidaurreta. También la emigración a América entre los siglos XVIII y XX marcó un hito importante, reflejado en casas como Jabat, Inda o Caballero. Precisamente, el libro también indaga en la onomástica, identificando tanto las casas conservadas como las desaparecidas.

La obra se completa con otros capítulos sobre oficios tradicionales, desde la ganadería y comercio hasta oficios ligados al Camino de Santiago, infraestructuras como el puente, el molino o antiguas posadas, o tradiciones como los mayos, el asociacionismo, el euskera o la influencia de la religión.

Acogedor

Pese a su carácter de lugar de paso y pese a las guerras, conflictos vecinales o pleitos, lo cierto es que Zubiri supo resistir a los desafíos y llegó a reconstruirse de la mano de familias que han vivido durante generaciones. Con un enfoque humano, Raquel sostiene que el pueblo ha logrado mantener una continuidad familiar, con las mujeres como eje vertebrador, tal y como lo atestiguan desde el siglo XVIII ejemplos como los Oyanarte o Beaumont. “Es sorprendente porque parece que sea un pueblo de paso, pero Zubiri ha sido históricamente un lugar acogedor, donde quienes llegaban podían establecerse y desarrollar su vida. Eso se refleja en que siempre ha mantenido un número de casas y de familias estable”, concluye Raquel.

Las personas interesadas en adquirir el libro, del cual se han editado 200 ejemplares en castellano y 50 en euskera, pueden hacerlo contactando con el Concejo (concejo@concejodezubiri.es). Con esta publicación, Zubiri no sólo recupera su pasado, sino que deja como legado la identidad local para presentes y futuras generaciones.