Olazti, el pueblo de los camioneros
El viernes, 1 de mayo, se celebra Kamioen Eguna, un día para poner en valor una profesión de la que vivieron muchas familias. Exposición de fotos antiguas y de camiones, comida y música son las propuestas.
El aserradero de Echávarri y, sobre todo, la planta de Cementos Portland, puesta en marcha en 1903, marcaron un antes y un después en Olazti a comienzos del pasado siglo. Fue el inicio de un despegue industrial que trajo consigo otra nueva actividad, la del transporte de mercancías por carretera.
Muchas familias vivieron del camión. Durante años, ser camionero no fue solo una profesión, era una forma de vida profundamente arraigada en el municipio. Para poner en valor este pasado, un grupo de olaztiarras, han organizado para el viernes, 1 de mayo, el Día del Camión. “Es un homenaje a los camioneros y chóferes del pueblo”, señala Roberto Zornoza, de Olazti Kamioien Lagunak. “Se decía que era la localidad con más camiones en proporción a su población, a nivel de estatal. Mi padre contaba que en los años 70 y 80 había más de un centenar”.
La jornada arrancará a las 11.00 horas con una exposición de fotos en Clinker Taberna con cerca de 300 fotos antiguas. Se podrá visitar hasta el 4 de mayo y a partir del 6 de junio en el Club de Jubilados. En el exterior habrá una exposición con una decena de camiones históricos. En esta celebración no faltará una comida, con sobremesa animada por Pancho Balbuena. Ya son cerca de 80 comensales y los más rezagados pueden apuntarse todavía la víspera en el Clinker. La fiesta continuará con concierto de Karkamals.
En un enclave privilegiado, junto a la línea de tren Irún-Madrid y la carretera N-1 además de estar rodeada de recursos naturales, Victoriano Echávarri puso en marcha a finales del siglo XIX un aserradero en Olazti, a pleno rendimiento en 1920. Para el transporte de materiales en 1947 contaba con una flotilla de 9 camiones, el primero matriculado en 1931, y dos coches. Asimismo, se contrataba a camioneros ajenos a la empresa.
El impulso del transporte por carretera llegó con Cementos Portland. Numerosos vecinos, y también camioneros venidos de otras zonas, se establecieron como autónomos y realizaban portes para la cementera. “Todo el cemento para la construcción del pantano de Yesa se transportó en sacos. Era tal el movimiento que se formaban largas colas para cargar. Las cisternas llegaron después”, apuntan en el grupo.
Precisamente, este cambio impulsó la creación otras empresas, Goñi y Aguileta, especializadas en el transporte en cisterna. Con el tiempo evolucionaron en Natrasa, que continúa en activo. También Transakana, una empresa que ofrece transporte convencional y especial con rutas nacionales e internacionales. Evolucionó de una cooperativa de transportistas autónomos fundada en 1991 tras la huelga de octubre de 1990.
Otras industrias, como las canteras, una planta de asfalto o Prefabricados Prenasa, pionera en las viguetas pretensadas, también contribuyeron a generar actividad y demanda de transporte.
Cambios en un sector que ha dejado de ser atractivo
El panorama ha cambiado radicalmente en las últimas décadas. La globalización, la concentración empresarial y la irrupción de grandes operadores logísticos han transformado el sector, desplazando a los pequeños autónomos. A ello se sumas unas condiciones laborales cada vez más exigentes: largas jornadas, presión en los tiempos de entrega, incremento del coste del combustible y carga burocrática. “Quedan pocos camioneros autónomos y no hay relevo generacional. Ya no es una opción atractiva”, lamenta Roberto Zornoza.