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Tres balsas sobre el río Eska

Burgui ha vibrado en la 33ª edición del Día de la Almadía, con reconocimiento a los nabateros del Sobrarbe y al centro de FP Donibane por el proyecto Zureska con lasAlmadías de Oro 2026

Fotos del Día de la Almadía en BurguiUnai Beroiz

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Primer sábado de mayo y puente hacía presagiar que la 33ª edición del Día de la Almadíasería de las de mayor afluencia de público, y así fue. La edición de reconocimiento con las Almadías de Oro 2026 a los nabateros hermanados del Sobrarbe (Huesca) y al alumnado del centro de FP Donibane de Pamplona, por la construcción de una nueva almadía, contó con tres balsas, un vistoso descenso que no se producía desde hacía más de 15 años, recordaban los almadieros mayores.

Otra de las novedades fue el recorrido del puente nuevo, al puente medieval, ya que la salida este año fue desde el término de las piscinas, aguas abajo del polígono, “un recorrido más corto debido al poco caudal del río para garantizar el descenso y alcanzar el salto en la presa”, explicaba el presidente de la Asociación Cultural de Almadieros de Navarra (ACAN) Koldo Cilveti.

La juventud fue la primera en llegar a la orilla del escenario del que fue parte del duro oficio de almadieros. Mientras tanto, en el ayuntamiento tenía lugar la recepción de autoridades e invitados: por parte del Gobierno de Navarra, Ana Ribas, directora general de Turismo, Amparo Viñuales, presidenta de la Junta del Valle de Roncal, José María Agramonte, presidente de la Junta de Bardenas y representantes municipales del valle.

Este año, entre la nueva hornada de almadieros, solo hubo una mujer, Leire Fayanás Díaz de Gereñu, donostiarra e hija de padre burguiarra. De 38 años nieta y bisnieta de almadieros esperaba el momento junto al veterano Arturo Erlanz. ”Ha sido mi maestro”, expresaba. Y juntos remaron adelante en la primera almadía. “He estado muchos años como espectadora y tenía muchas ganas de participar. Lo hago desde hace seis años, antes en remo trasero. Mi ilusión sería bajar cuatro chicas a los cuatro remos”, manifestaba.

Tras el almuerzo de migas acompañadas de vino, como antaño, y la habitual sesión fotográfica, comenzó el reparto en las tres almadías; dos de cuatro tramos (nuevas) y la tercera, de tres, la más vieja que hizo su último viaje.

Estreno

La primera se estrenaba ayer y ocupó el centro Mattin Valenzuela Elvira, txantreano de 20 años, alumno de Diseño y Amueblamiento del centro de FP Donibane donde se ha construido la almadía en dos cursos dentro del proyecto Zureska. Elegido por su implicación en el mismo, declaraba satisfecho junto a su aitaxi, Fernando Alvira: “Ha sido un proceso muy chulo y siento orgullo de haber participado en él porque mis aitatxis me han transmitido el vínculo por este valle”. Nervioso e ilusionado a la vez, el almadizaina de Donibane daba las gracias a sus maestros “Koldo, Arturo, Aingeru, maestros almadieros y del centro”.

El trabajo educativo Zureska (zur, madera y eska, río) incluyó la recreación de un traje de almadiera que vestía Emaan Riaz, alumna de la rama textil de Donibane, que finalmente protagonizó el corte del primer queso de la DO Roncal.

Hermanados

En la segunda, la de la asociación estrenada el año pasado, le tocó bajar al presidente de la Asociación de Nabateros del Sobrarde, Félix Buil García, hermanada con la asociación navarra, que trabaja desde 1983 para salvaguardar la cultura nabatera. Cada penúltimo domingo del mes de mayo bajan nabatiando desde Laspuña hasta Aínsa. Otro río, el Cinca, pero el mismo modo de vida. “El río es el camino que hicieron y hacemos en su recuerdo”, declaró dispuesto a colaborar y a seguir enlazados y en la transmisión de historias, al tiempo que recalcó la “calurosa acogida en Burgui y la alegría de ver trabajar a los jóvenes en el río”, e hizo hincapié en la necesidad de apoyo institucional y de otras entidades a las asociaciones.

A su lado, de la delegación hermana, Mario Pallaruelos Lahoz, de 34 años, reparaba también en “la importancia de la transmisión porque el relevo es fundamental. La experiencia y la juventud unidas dan el mejor resultado”, resumía a la vez que ponía en valor los encuentros internacionales de las asociaciones

La tercera y última almadía corrió a cargo de la juventud y portó como invitada a Edurne Marco Fayanás, de Burgui, ganadora del sorteo entre las y los participantes del Cross de la Almadía. Contenta y orgullosa, admitió que no pensó que le tocaría. “Sabes que lo puedes ganar, pero a la vez, no crees que vas a tener esa suerte. Burguiarra de 39 años, decía que nunca pensó en que descendería por el río. Y ayer no solo eso, si no que también tiró de remo. Cuando la almadía se atrancó, en este caso la tercera, no dudó en coger el remo que quedó libre al tener que saltar a empujar el almadiero, y su decisión fue muy aplaudida.

Tres saltos en 27 minutos

La 33ª edición se recordará también por su larga duración entre los saltos de las balsas.. La primera lo protagonizó a las 12.18 minutos, según lo previsto, y una vez efectuado, se atrancó entre las piedras del río. Estaba dentro de las posibilidades, dada la poca profundidad y el peso de la nueva almadía. A las peripecias del viernes en el traslado, se sumó el esfuerzo de ayer para continuar el descenso. “Se ha triplicado el trabajo” reconocía el presidente Cilveti. La nueva madera había cogido demasiada agua y hubo que “tirar de fuerza bruta”, apuntaba Tete Mozota, del Sobrarbe. “El intercambio de experiencias es bueno”, argumentaba tras ayudar a desantrancar y acabar el viaje.

A pesar de todo, Cilveti se mostró, satisfecho y emocionado cuando alcanzaron el puente y dieron paso a la segunda. Se asomó a la presa a las 12.32 y llegó directa, dando lugar a la tercera, a las 12.45, que también se detuvo y necesitó empuje.

Almadías de oro y queso

Como viene siendo habitual en los últimos años, tras abandonar el río el público se dirigió a la plaza Tomás de Burgui donde se hizo entrega de las Almadías de Oro y del acto simbólico del corte del primer queso de la DO Roncal, en un concurrido ambiente de mercado festivo.

El presidente nabatero Félix Buil recogió agradecido el reconocimiento de la Almadía de Oro 2026 en nombre de la asociación del Sobrarbe, e invitó al descenso de mayo de Laspuña a Aínsa.

Por su parte, Aingeru Zabaleta, profesor de Donibane, la agradeció conmovido. “Ha sido un perfecto broche final al proyecto y este reconocimiento es un gran honor. Gracias a la asociación y a los almadieros que nos han transmitido la historia y el conocimiento de sus tesoros”, aseveró.

Finalmente Lorenzo Sarratea, presidente del Consejo Regulador de la DO Roncal, invitó al consumo y a la degustación del queso de la nueva campaña con el primer corte protagonizado por Riaz y Buil. Comida popular y conciertos organizados por Burgiko Gazteria cerraron la edición, hasta la próxima, a la espera de seguir aumentando la participación.