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Navarra invierte 35 millones en tecnología y agricultura de precisión

El objetivo es mejorar la competitividad, la eficiencia y la adaptación al cambio climático

Navarra invierte 35 millones en tecnología y agricultura de precisiónSaioa Martínez

Evena albergó ayer en Olite una jornada en la que se dieron a conocer varios ejemplos de cómo la tecnología ya está transformando el campo navarro. Bajo el lema La tecnología que ya nos ayuda, profesionales del sector compartieron experiencias vinculadas a la agricultura de precisión, en un contexto marcado por una inversión de más de 35 millones de euros en 168 proyectos impulsados en la Comunidad Foral.

Estas iniciativas, promovidas tanto por agricultores como por cooperativas, han permitido incorporar maquinaria avanzada y sistemas de gestión basados en datos con el objetivo de mejorar la competitividad, la eficiencia y la adaptación al cambio climático. Del total de la inversión, el Gobierno de Navarra ha financiado en torno al 40%, con más de 14 millones de euros procedentes de los fondos europeos Next Generation, activados tras la crisis de la COVID-19.

El consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, José Mª Aierdi, destacó durante la apertura de la jornada que “en Navarra tenemos un campo muy vivo y, para garantizar su rentabilidad y sostenibilidad, no podemos pararnos”. En este sentido, insistió en que “debemos ser una comunidad puntera en el uso de maquinaria que incorpore tecnología de precisión”, subrayando que este tipo de inversiones “aportan más competitividad, resiliencia y adaptación al cambio climático”.

Ejemplo de tecnología implantada.

Aierdi enmarcó estas actuaciones en un momento “crítico” para el sector primario europeo y defendió que iniciativas como estas “permiten seguir profundizando en la modernización del campo navarro y también en el relevo generacional en nuestras zonas rurales”. A su juicio, la incorporación de tecnología no solo mejora los rendimientos, sino que también contribuye a "hacer más atractivo el sector para nuevas incorporaciones".

La mayor parte de las inversiones —en torno al 90%— se ha destinado a la adquisición de maquinaria como tractores, sembradoras, abonadoras o cosechadoras capaces de ajustar dosis o mejorar la precisión en los trabajos agrícolas. A esto se suman otras herramientas como sistemas GPS, dispositivos de recogida de datos en campo o tecnologías de geolocalización de ganado.

En cuanto a los beneficiarios, predominan las personas físicas con actividad agraria, aunque destaca el peso de las cooperativas, que representan el 45% del total, consolidándose como una vía clave para compartir inversiones y facilitar el acceso a estas tecnologías.

En primera persona

Uno de los ejemplos más representativos expuestos en la jornada fue el de Iosu García, agricultor y miembro de la cooperativa Valdevilloco, en Miranda de Arga. En su intervención explicó cómo la incorporación de maquinaria 4.0 ha supuesto un cambio significativo en su día a día. “Antes trabajábamos un poco a ciegas. Sabías que estabas ocho horas en el campo, pero no cuánto habías hecho o gastado. Ahora tenemos todos esos datos en tiempo real”, señaló. La cooperativa, formada por seis trabajadores y unos 40 socios, combina la gestión de producción, un banco de tierras y un sistema de servicios compartidos de maquinaria.

Iosu García, en primer plano, junto al resto de participantes en la jornada.

Gracias a las ayudas recibidas, han adquirido una cosechadora, un tractor, una rotativa y una cisterna. “Lo que buscamos es optimizar los trabajos y los tiempos. Con la información que nos dan las máquinas puedes ver dónde estás fallando y mejorar”, explicó Iosu, quien destacó también la utilidad de compartir experiencias con otros profesionales: “Ponemos en común problemas y soluciones, porque al final todos nos movemos en lo mismo”.

Junto a este caso, la jornada incluyó otros ejemplos desarrollados en Peralta y en la zona de Cirauqui y Mañeru, centrados en la siembra directa, el abonado de precisión o el uso de cosechadoras capaces de generar mapas de rendimiento por parcela, una herramienta clave para ajustar las decisiones agronómicas.