La Denominación de Origen Protegida (DOP) Pimiento del Piquillo de Lodosa se prepara para completar en los próximos días la fase de plantación de la nueva campaña. Las labores en el campo han tenido que hacer frente a un parón forzoso durante las últimas semanas debido a las altas temperaturas registradas en la Comunidad foral, pero el sector ya ha retomado el ritmo y prevé dar por concluida esta etapa agrícola a lo largo de la semana que viene.
Con el inicio de las tareas en los campos, el Consejo Regulador se centra ahora en el censo y control de las parcelas. Según explica Aitziber Isturiz, secretaria de la DOP Piquillo de Lodosa, este proceso de registro al inicio de la campaña es fundamental para la certificación, ya que permite controlar las plantaciones realizadas en los municipios amparados y asegurar una trazabilidad absoluta que garantiza al cliente final la autenticidad del producto a través del logotipo y la contraetiqueta numerada.
El sector afronta este nuevo ciclo consolidando el crecimiento experimentado en la campaña de 2025, ejercicio en el que se aumentó la superficie inscrita hasta alcanzar las 189 hectáreas de terreno total. Esta extensión se distribuye en 193 plantaciones que están gestionadas por un tejido de 57 agricultores locales y dan soporte a 11 empresas elaboradoras.
Geográficamente, el cultivo se concentra en la Ribera del Alto Ebro, siendo Mendavia la localidad con mayor superficie al superar las 63 hectáreas inscritas, seguida muy de cerca por Lerín, con más de 56 hectáreas. El mapa de la zona protegida lo completan los municipios de Andosilla, Azagra, Cárcar, Lodosa y San Adrián, áreas donde la sociedad pública INTIA se encarga de supervisar de forma estricta todo el proceso, desde la recepción del fruto hasta el envasado final bajo el sello de calidad Reyno Gourmet.
Más allá de las fronteras de la Comunidad foral, el Consejo Regulador mantiene la vista puesta en la expansión comercial. Jesús Aguirre, presidente del Consejo Regulador, ha subrayado que "salir con fuerza al mercado nacional no es solo una oportunidad de crecimiento para el piquillo, sino un compromiso con el sector y con el territorio". Aguirre insiste en que, aunque el Piquillo de Lodosa es un emblema indiscutible en Navarra, el objetivo es trabajar intensamente para que cualquier consumidor de ciudades como Madrid, Barcelona o Sevilla sepa reconocer el valor diferencial del producto auténtico.
Alianza europea
El impulso de esta marca de calidad navarra se apoya también en proyectos transfronterizos como el RetPIM II, una iniciativa financiada por la Eurorregión (Navarra, País Vasco y Nueva Aquitania) en la que colaboran de forma conjunta INTIA, HAZI y el Sindicato del pimiento de Espelette.
Este proyecto busca la valorización mutua de los tres pimientos protegidos de la región: la propia DOP Pimiento del Piquillo de Lodosa, la DOP Pimiento de Espelette y la IGP Pimiento de Gernika. Tras una primera fase enfocada en reforzar la cooperación técnica y afrontar retos comunes de comercialización, esta segunda etapa del proyecto se centra en el intercambio de conocimientos y en la difusión de las propiedades del producto ante el consumidor final.