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Un tributo a Etxauri de doscientas páginas

Jesús Munarriz ha publicado el libro ‘Etxauri. Voces y gentes’. Miscelánea que culmina su afición por documentar el pasado de esta localidad y el de sus habitantes

Un tributo a Etxauri de doscientas páginas.

Jesús Munarriz (Etxauri, 1948) es hijo y nieto de pastores. Transmite un carácter comprometido e inquieto, con el que ha recopilado palabras y anécdotas de su localidad natal a base de escuchar a la gente mayor. Esta pasión documental etxauritarra, surgió siendo adolescente, estudiando en el Seminario, donde un profesor les mandó recopilar vocabulario y testimonios de la generación de sus abuelos. Esa primera investigación le llevó a visitar bibliotecas y recoger datos sobre “nuestra lengua milenaria” y cómo la iglesia en los siglos XVII y XVIII daba recomendaciones para predicar eneuskera.

La labor lingüística y de anecdotario no terminó ahí, y fue madurando un hobby que se articuló primero en calendarios con fotos del pueblo que sigue sacando cada año. Hasta que un día se planteó publicar un libro, objetivo que ha conseguido con la editorialLamiñarra. “Yo creo que es interesante de cara a vecinos del pueblo, y semilla para que otra gente trabaje más en esto, porque yo no soy un filólogo”. Por eso también ha querido incluir citas de Iribarren, Azkue o Mitxelena en una labor que muestra el lenguaje histórico cotidiano, mucho de raíz vasca, en un pueblo que está a menos de 20 kilómetros de Pamplona, testimonio de una realidad que se fue perdiendo con la estandarización del castellano y el auge de las comunicaciones. Factores sociológicos que han transformado la idiosincrasia deEtxauri, y han dado lugar a una pérdida sensible de vocabulario que remitía a una sociedad marcada en buena medida por el trabajo, la naturaleza y la alimentación. Expresiones que de tan escuchadas resultaban familiares también en familias de habla castellana, como zinpi-zanpa, zartako, zaborra, txotxolo, poliki-poliki, mandarra, etxekoandrea.

Muchas palabras de su glosario son términos en euskera que formaban parte del acervo común durante su infancia. Él dejó el pueblo con 12 años, cuando se fue a Pamplona, pero recuperó el contacto con sus raíces, y terminó regresando tras hacer la mili. “En Etxauri teníamos inquietudes para hacer cosas”, en un momento de despoblación para el pueblo. Así que en 1976 participó en la creación de laSociedad Deportiva Cultural Denak-Batpara “darle la vida a un pueblo que se estaba muriendo” con la emigración rural.

Tiempos de juventud

“En los años sesenta hubo mucha mano de obra en Etxauri con las canteras. El pueblo llegó a tener seiscientos habitantes, los mismos que hoy, con la mitad de las casas curiosamente. Pero la gente se largó a otras fábricas, y no había medios de transporte como ahora”. Así que familias enteras, recuerda, se fueron a vivir a Pamplona.

Jesús Munarriz siente por Etxauri “mucho respeto” y cariño, con un punto de tristeza. “Seguramente es porque me estoy haciendo viejo”, dice. Le gusta recordar a la gente mayor ya fallecida y a la juventud fallecida prematuramente, y destaca la solidaridad que existía entre el vecindario en años de escasez. Considera que “ahora la gente joven no tiene ganas de hacer nada” a la hora de trabajar por el pueblo. “Del auzolan los ayuntamientos hablan con demasiada facilidad y no tienen ni idea de qué es. Nosotros, con 400 habitantes, hicimos una piscina, y nos trataron de locos. Y un campo de fútbol con sus vestuarios, y veinte viviendas de protección oficial tras hablar con Amadeo Marco”, y conseguir el terreno para dichas viviendas y para el polideportivo.

“Veo que Etxauri está mal como pueblo. Se está convirtiendo en un barrio dormitorio”

Jesús Munarriz Etxarren . Autor de ‘Etxauri. Voces y gentes’

Recuerdo a su padre

La portada del libro, una foto de Nicolás Ardanaz, en la que aparece Luis, el padre de Jesús Munarriz, que falleció por una enfermedad justo cuando su labor de pastoreo empezaba a dar más frutos. Un oficio que aún mantiene uno de sus descendientes.

La parte más importante del texto lo centra un glosario de términos que se utilizaban o se siguen utilizando en Etxauri. El libro ofrece asimismo un popurrí de personajes populares en el recuerdo de Etxauri, un anecdotario y páginas sobre costumbres o dichos, recortes de hemeroteca, juegos infantiles, lugares emblemáticos o apuntes históricos deportivos, para que la gente “conozca y lea” pues “hemos perdido ese hábito”. Una afición que Jesús en cambio cultiva desde la curiosidad por la letra impresa, las raíces y la historia. En cuanto a la prensa diaria, nos cuenta, es suscriptor de DIARIO DE NOTICIAS.

La paradoja es que Munarriz acabó yéndose a vivir a Etxarri Aranatz en 1982, pero mantiene un terreno en Etxauri. “La vida en Etxarri es muy diferente. Su gente creo que es más cerrada, lo que pasa es que yo soy muy abierto, me relaciono bastante fácil”. Munarriz no oculta su preocupación por el futuro de Etxauri. “Lo veo mal, se está convirtiendo en un barrio dormitorio”, con gente que “no se relaciona ni entra” de verdad en la vida de la localidad. “Te tienes que meter en el pueblo. Yo en Etxarri Aranatz sufrí mucho. Cuando fui a vivir allí eran tiempos muy cabrones, y había gente que te enfilaba, según ibas a tal bar. Había mucha presión”.

Sin idealismos

Por más que Munarriz transmita cierta añoranza del pasado o del sentido comunitario de hace décadas, no cae en la idealización. Es consciente de que la generación de su padre “las pasó canutas, porque además habían estado en la guerra”. Y recuerda unas palabras de un antiguo requeté desencantado: “Todos los que nos mandaban en la guerra viven en Pamplona de puta madre y nosotros aquí trabajando con los bueyes como burros”.

Estando en el seminario Munarriz se imaginó celebrando misa en su pueblo, y aunque la vocación se marchó explica las duras condiciones de los chavales de entonces. “Como seminarista era un privilegiado, porque al contrario que mis hermanos no trabajaba con las ovejas”. Después comenzarían las “dudas”, propias de una época donde los seminarios fueron vaciándose y la vida y el trabajo en el campo mejoró en algún aspecto.

Balance positivo

El libro está a la venta en Elkar, Katakrak o Walden, entre otras librerías de Pamplona. Y lógicamente también en Etxauri. En conjunto, la iniciativa le ha servido a Jesús para conseguir ventas, pero sobre todo momentos bonitos, por ejemplo en la presentación en el Ayuntamiento de Etxauri. “Fue una alegría grande ver a mucha mucha gente en ese acto, que no aparecía por el pueblo hacía muchísimo tiempo. También ha vendido ejemplares en Etxarri. “Estoy contento con el resultado económico, porque ya he cubierto gastos, pero tampoco me hubiese importado perder en este momento”.