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ArteA2 convierte el paso del tiempo en eje de su nueva exposición artística

La galería de arte ubicada en Zizur Mayor presenta 'Tempus Fugit', la muestra que reúne a veinte artistas que reflexionan sobre la trayectoria y memoria creativa, que estará disponible hasta el 28 de febrero

EN FOTOS | Exposición de arte en Zizur MayorIban Aguinaga

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El tiempo pasa, pero no siempre se va. A veces permanece en los materiales, en las decisiones y en las dudas que acompañan a cualquier proceso creativo. Sobre esta idea se construye Tempus Fugit, la nueva exposición colectiva que puede visitarse en la galería ArteA2 de Zizur Mayor desde el pasado 31 de enero hasta el próximo 28 de febrero. La muestra propone una reflexión profunda sobre el paso del tiempo desde la observación y la evolución de veinte artistas.

ArteA2afronta esta exposición cuando está a punto de cumplir 19 años de actividad. Desde hace varias temporadas, la galería reserva el mes de febrero a un colectivo de autores vinculado, principalmente, a los artistas José Luis Mayor, Félix Ortega y Ángel Arbe. “Conocemos a José Luis como vecino y, hablando, vimos que había un grupo de creadores muy de la misma cuerda, con intereses y maneras de trabajar muy afines. Pensamos que lo interesante era fijar una fecha concreta cada año –febrero– y movernos siempre en torno a un tema”, explica Ana Álvarez.

La exposición reúne, esta vez, a veinte protagonistas: José Luis Mayor, Juan Gabriel Vich, Alfonso Ascunce, José Miguel Corral, Diana Pardo, Julio Pardo, Ángela Moreno, Ángel Arbe, Álvaro Barrientos, Manuel Escartín, Patxi Legorburu, Sagrario Iraizoz, Xabier Celestino, Adriana Lorente, Félix Ortega, Juan Moreno, Arantza Urdaniz, Juan Belzunegui, Patza Ibar e Irene Duque Egaña.

Una de las obras expuestas en ArteA2.

En esta edición, el eje conceptual es el tiempo entendido como experiencia acumulada. Así, cada artista ha sido invitado a presentar dos obras. “Ese es el tándem que se les ha pedido: una obra del comienzo y otra actual. No importa tanto la edad del artista, sino que el tiempo sea un tema prioritario en su trabajo, ya sea por los materiales, por el proceso o por la idea que hay detrás”, señala la coordinadora.

Además, la diversidad generacional es uno de los rasgos más visibles del conjunto, con autores que superan los 70 años y otros que apenas sobrepasan la treintena. “Tenemos artistas diversos, pero eso también es interesante porque demuestra que el tiempo atraviesa a todos de maneras distintas”, apunta Álvarez.

“Tenemos artistas diversos, pero eso también es interesante porque demuestra que el tiempo atraviesa a todos de maneras distintas”

Ana Álvarez . Coordinadora de ArteA2

Las disciplinas representadas son igualmente variadas: pintura, escultura, fotografía, grabado y propuestas experimentales que incorporan materiales orgánicos. En este sentido, la exposición se aleja de cualquier lectura uniforme. “Hay de todo, es una exposición bastante compleja y completa”, resume Álvarez.

Algunas obran dialogan desde la geometría y otras desde lo conceptual, pero todas mantienen un fuerte carácter de autor. “Incluso cuando notas que alguien ha sido alumno de otro artista, enseguida ves que lo ha llevado a su terreno. Hay un inicio común, pero luego aparece la personalidad propia”, subraya.

Entre las propuestas que más llaman la atención se encuentran aquellas que trabajan directamente con el tiempo como agente físico. Es el caso de obras como las de Irene Duque, que se estrena por primera vez en Zizur Mayor, y que utiliza materiales orgánicos como el pimiento o la acera de abejas, entre otros.

“Son piezas que, al estar ‘vivas’, tienen un fin en el tiempo", expresa. "Ahí la temporalidad no solo representa, sino que además actúa sobre la materia”, asegura Álvarez, que insiste en que este tipo de trabajos obligan al espectador a replantearse la idea de permanencia asociada tradicionalmente a la obra de arte.

Una de las creaciones realizadas con materia orgánica.

Más allá de los nombres y de las piezas, Tempus Fugit funciona también como una reflexión sobre el lugar del arte en la sociedad actual. La coordinadora no oculta su preocupación por la situación de las galerías y por la pérdida de interés artístico en general. “Está todo bastante de capa caída, y no es solo aquí. El contacto que tengo con galerías de otras comunidades no augura buenos presagios”, afirma.

A su juicio, influyen tanto las nuevas tecnologías como una cultura marcada por la inmediatez. “Vivimos en una cultura muy rápida: necesito esto, dura un mes y luego lo cambio. No se aprecia el tiempo que hay detrás del trabajo y es una pena, porque el arte necesita visibilidad”, finaliza.