(Entregada en el Banco Santander)
EN primer lugar, nuestra más sincera enhorabuena por su merecida pensión de 56 millones de euros, más otros 10 millones asignados en concepto de seguros. Si bien ya ha dejado de prestar servicios para la entidad, sabemos de su buen predicamento e influencia en el Banco Santander, por lo que nos dirigimos a usted a fe de que tenga a bien considerar el caso de Julia y Juan, a usted que sabemos es persona de bien.
Julia y Juan conforman familia con tres hijos y tienen un problema. En 2006 firmaron un préstamo hipotecario como el rayo, ese que nunca cae por donde la tormenta suena, pues se hizo sin pasar por el Banco, en la misma agencia inmobiliaria, con los prestamistas de la UCI y comisión para la Inmobiliaria Gestinova, préstamo de alto riesgo que camuflaron después en alforjas basura y que recorre el mundo a la caza de inversores torpes sin importar que estalle la burbuja. Dicha estafa, qué zascandiles, fue llevada a cabo por antiguos subordinados suyos, pues a sus nobles espaldas debieron fundar la UCI, entidad crediticia compuesta mitad y mitad por el Banco Santander y BNP Paribas, entidad pantalla con sede social allá por el Guadiana, que aparece para la firma y no hay quien la encuentre cuando se le reclama.
Sabemos don Francisco, que es persona de bien, que ha regalado muchas sartenes y juegos de toallas a lo largo de su honorable carrera, por lo que le indignará conocer las torcidas prácticas que algunos de sus antiguos subordinados realizaban, untándose del sudor de esta familia trabajadora, doble víctima de la especulación del ladrillo, pues Juan quedó en el paro, trabajaba en la construcción, y ahora templa malos tragos junto a Julia y los hijos, ante la imposibilidad transitoria de asumir una hipoteca de 245.000 euros más una lista interminable de comisiones, tan variopintas que algunas parecen inventadas, por una vivienda de 70 metros y unos 40 años de antigüedad, vivienda situada en Berriozar, pueblo próximo a Pamplona.
Sus antiguos subordinados, qué zascandiles, les han hecho llegar una orden de desahucio. También les han regalado un calendario de pared todo guapo, con una fecha marcada, 24 de febrero, día en el que Julia, Juan y los hijos, tienen que abandonar su hogar sin rechistar, sin chistar a quienes les han condenado a buscar trabajo en la economía sumergida, pues la entrega del piso no salda la deuda y una nómina legal sería embargada por sus antiguos subordinados. Los zascandiles, ya sabe. Sabemos don Francisco, que es persona de bien, que le hervirá la sangre tener conocimiento de que una pareja con tres hijos se van a quedar en la puta calle, bajo la luz de la luna o en el cuarto menguante de algún cajero automático.
Julia y Juan han intentado acordar con UCI-Santander-Paribas-Gestinova otras fórmulas más flexibles de pago como habitualmente negocian con las empresas, pero no hay manera, los marean como el FC Barcelona humilla a sus rivales a pase limpio y olés en la grada. Sabemos don Francisco, que es usted persona de bien, que se estará subiendo ahora por las paredes y sabemos que intercederá por Julia y Juan, que dará escarmiento a sus antiguos subordinados. Los zascandiles, ya sabe. Sabemos que usted ha trabajado mucho y bien, de ahí su merecida pensión. Le pedimos este pequeño esfuerzo para que su descanso sea más merecido si cabe.
Sin otro particular y agradeciendo su atención, reciba un cordial saludo.
Goio Gonzalez, Txema Berro y Txomin Garmendia
En representación de la Plataforma de Personas Afectadas por Hipotecas en Berriozar