Quiero agradecer en mi nombre y en el de muchas familias la labor que Anasaps (Asociación Navarra para la Salud Mental) presta a nuestros familiares. La enfermedad mental es desgraciadamente la más desatendida en el ámbito de la Seguridad Social. Anasaps contribuye a subsanar esas grandes carencias en la atención a la enfermedad mental en general, y particularmente en los Trastornos de la Personalidad y Trastornos Limites de la Personalidad (TP-TLP), en los que la prestación adecuada es nula. Zaragoza es la provincia más cercana que ha recogido en su unidad especializada a algunos pacientes de Navarra con esta patología. Hace tiempo que esta posibilidad ya no está abierta debido a la larga lista de espera formada por pacientes de su comunidad. Anasaps está atendiendo a estos pacientes y a sus familiares en la medida de sus posibilidades, que se están reduciendo debido a los recortes en subvenciones y ayudas. Hace ya tiempo que la Defensora del Pueblo, Mª Jesús Aranda, informó a la entonces Subdirección de Salud Mental, en cuyo cargo estaba el doctor Cabrera, de que esta patología estaba totalmente desatendida, no habiendo en Navarra ninguna de las unidades especializadas, ni de ingreso ni ambulatoria, que dicha patología requiere. Para un correcto tratamiento no son válidos en estos casos los ingresos en la unidad de agudos, ni consultas ambulatorias cada tres meses o tal vez más. Al contrario, está demostrado que son contraproducentes, quieran o no reconocerlo los profesionales de salud mental.
Doña Mª Jesús Aranda, tras un estudio de la situación, emitió un informe a la subdirección (señor Cabrera) aconsejando la necesidad de crear una unidad de TP- TLP en Navarra. Han pasado ya varios años y seguimos sin atención. Es preciso subrayar que las personas afectadas, sujetas a un correcto tratamiento psicológico y farmacológico, salen adelante muy bien, incorporándose a una vida normalizada en un número elevado, 67%.
Mientras psiquiatras y psicólogos no reconozcan con humildad que no saben tratar estos trastornos, que requieren medidas especializadas, seguirán siendo cómplices del sufrimiento que soportan los pacientes y sus familias. Ninguno estamos libres de padecer enfermedad mental a lo largo de nuestra vida, y de sufrir una falta de atención y de recursos que en la práctica supone que a la persona con enfermedad mental se le ignore, e incluso se le estigmatice. Pedimos a quienes tienen capacidad de decisión que no rehuyan el problema, porque ese mirar para otro lado está condenando a los afectados a un sufrimiento difícil de describir, que incluso en ocasiones les lleva al suicidio.
La enfermedad mental va en aumento en este mundo dirigido por locos sin etiquetar.
Gracias Anasaps, no podríamos sobrevivir sin ti.
Covadonga Gómez García