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El Oinez, la fiesta de una lengua viva

Zizur acoge hoy una nueva edición del Nafarroa Oinez en la que la sociedad civil, si el tiempo no lo impide, volverá a demostrar el masivo respaldo, por encima de diferencias, al euskera, una lengua aún marginada por la Navarra oficial

eL euskera está acostumbrado a luchar contra las adversidades políticas, sociales y meteorológicas y hoy de nuevo volverá a demostrarlo en el Nafarroa Oinez, este año de la mano de San Fermin ikastola; una fiesta a prueba de clima y dificultades, como lo ha demostrado durante sus décadas de existencia y de nuevo hoy lo tendrá que demostrar. El Nafarroa Oinez, hoy y desde siempre es, por encima de otras cuestiones y debates, una fiesta del euskera. Una fiesta que suma y en la que se visibiliza cada año el masivo apoyo social a la lingua navarrorum. Es una fiesta que une a personas muy distintas en torno a una misma causa: al apoyo a una lengua que en Navarra sigue viviendo una situación de excepcionalidad, ya que en dos terceras partes de su territorio no se puede estudiar en la red pública debido a una insólita Ley del Vascuence. Junto a su carácter pionero y comprometido en los duros años del franquismo hay que reconocer a todas las ikastolas en general y a San Fermin en particular, llegar a donde nadie más llega con las aulas en euskera. Es esta una de las principales aportaciones de la red de ikastolas que aglutina a grandes y pequeños centros que ofrecen en muchos casos una enseñanza en euskera donde las instituciones limitan ese derecho como en toda la denominada zona no vascófona. Las ikastolas navarras, con su trayectoria y su caja de solidaridad, han demostrado la importancia de poner lo común por encima de lo particular y una prueba de ello es que este año parte de la recaudación se destinara a Euskalerria Irratia, una emisora también víctima de la arbitrariedad legal y política. Las ikastolas concertadas se sitúan hoy en ese tercer espacio entre la red privada de titularidad religiosa y los centros dependientes del departamento de Educación como una iniciativa social en forma de cooperativa de padres y madres que cubre el derecho a la educación al euskera de muchos niños y niñas como una opción más y en ocasiones, por ese corsé legal, como la única opción. Pero más allá de esta cuestión y del destino de los fondos recogida, a veces para cubrir gastos, el Oinez es una fiesta de todos y todas las euskaltzales. Una imagen en positivo de una lengua viva. Una foto de miles y miles de personas recorriendo el circuito de Zizur pese a todas las dificultades que rompe con la imagen monocolor de la Navarra oficial que minusvalora a una de sus lenguas propias. Eso es lo que está hoy en juego. Ojalá la lluvia no lo tire por tierra.