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Mesa de Redacción

Alicia Ezker

Pobreza laboral

Pobreza laboralPatxi Cascante

La pobreza laboral no es un concepto nuevo. Hace muchos años ya que se viene hablando del precariado, una clase social que surgió tras la crisis y que concentra a quienes pese a tener trabajo viven en precario. Trabajadores pobres. Cuesta juntar estas dos palabras que no encajan bien en una sociedad como la nuestra, donde trabajar debería ser un camino para salir de la precariedad y no para entrar en ella. “Mañana salimos de la crisis y entramos en la pobreza”, decía una pintada hace unos años en la Rotxapea. Y sería por esto. La pobreza laboral no es igual en todos los territorios y Navarra es la comunidad autónoma con menor tasa, un 6,3 %, según el último informe de Oxfam Intermón. Lo cual es bueno cuando nos comparamos con el resto, pero no tanto cuando te pilla cerca, como nos recuerdan desde la Red Navarra de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, alertando de la brecha social de la desigualdad, en esta semana en la que se llenan titulares por el Día Internacional para la erradicación de la pobreza. La situación de vulnerabilidad es la misma para quienes la padecen en cualquier lugar. Personas que lo que perciben por su trabajo ni siquiera les da para superar el umbral mínimo de ingresos con el que poder tener una vida digna, en la que los derechos básicos estén cubiertos. De eso hablamos, en medio de esta cultura del gasto y el consumo. A veces es gente con poca formación; otras son jóvenes altamente cualificados que se ven obligados a sumar contratos en precario, temporales y con bajos salarios, durante muchos años de su vida.