Por si quedaban algunas dudas entre los más acérrimos de Nadal y Federer -que en realidad somos casi todos-, la victoria ayer de Novak Djokovic ante el italiano Sinner y su pase a la final del Open de Australia confirman, a sus 38 años y 8 meses, que estamos ante el más grande jugador de la Historia del tenis. Si en féminas este título honorífico es mucho más complejo puesto que hay cinco jugadoras muy parejas de diferentes épocas -Court, Evert, Navratilova, Graf y Serena Williams-, en categoría masculina se les puede seguir el rastro prácticamente a la par puesto que han sido coetáneos durante mucho tiempo.

A los 24 títulos de Grand Slam de Djokovic por 22 de Nadal y 20 de Federer, se unen ya el número de finales -38 de Djokovic, por 31 de Federer y 30 de Nadal-, semanas en el número 1 -429 para el serbio, nada menos que 8 años número 1-, longevidad -su triunfo ante Alcaraz en los JJOO de París 2024 o este triunfo ante el portentoso Sinner o el hecho de que hace 19 años ya fue finalista en el US Open- y 7 Masters -ahora llamadas ATP Finals- y un total de 101 títulos en el circuito.

Números absolutamente increíbles en un deporte que, sin lugar a dudas, es uno de los más exigentes, con partidos que superan sin problemas las 3 horas y en ocasiones las 4 y las 5, como sucedió en la épica semifinal que enfrentó a Alcaraz con el alemán Zverev. En la final, el veterano serbio se enfrentará al prodigioso talento murciano, un tenista con una serie de recursos pocas veces visto en el circuito, pero que sabe perfectamente que Djokovic puede llegar a ser, a pesar de su edad, un martillo pilón imbatible si no se rinde al 100%. Mañana, a partir de las 9 y media de la mañana, Alcaraz buscará ser el más joven en ganar los 4 grandes del circuito y Djokovic el más viejo en ganar uno de ellos en la Era Open -desde 1968-, récord que tiene Rosewall con 37 años y 2 meses.