Los asesinatos y cacerías en Minneapolis a manos de agentes federales parecen de videojuego pero que son brutalmente reales. Como aquel tiro trapero en Saigón, en plena guerra de Vietnam, captado en 1968 por el fotógrafo Eddie Adams, que ganó un Poulitzer. Matar a bocajarro, apretar el gatillo, molerte a balazos... el fascismo se reviste de expeditivo en su tendencia criminal. Por aquí lo sabemos de sobra, para desgracia repartida que llenó cementerios.

Si lo impensable ya sucede en Estados Unidos, la distopía puede extenderse aún más por Occidente, donde la desinformación se erige en un problema cultural y sociopolítico de primera magnitud. La extrema derecha es persecutoria y conduce a la barbarie, pero a muchos les fascina y obnubila

A flor de piel

Más cosas. Afirmar que con Pedro Sánchez ha vuelto el enfrentamiento entre españoles es de un cinismo ciclópeo. Como si con Aznar o Rajoy hubiéramos vivido en el país de la abeja Maya. En lo que va de siglo cuando gobierna el PSOE la derecha revienta de picor, en función de una lógica aplastante: la gente de mando manda. Si no, se siente desmentida y ninguneada. Y esto último, en egos más grandes que los túneles de Belate, debe escocer horrores.

Desde 2001 Zapatero y Sánchez suman 15 años en el poder por 10 de Aznar y Rajoy. En realidad, Aznar lleva palmando desde 2004, desde que salió del Gobierno, con su oposición a todos, incluido a Rajoy.

La imagen del último asesinato a bocajarro en Minneapolis recuerda al crimen brutal que fotografió Eddie Adams en Saigón en 1968

Matrices

Hace 90 años la derecha española dio un golpe de Estado, montó una guerra civil y nos clavó una dictadura que presumió hasta el final de su victoria. Hace medio siglo, en 1976, el tardofranquismo comenzó a quebrarse entre pragmáticos y nostálgicos, a lo largo de una Transición que vio nacer y morir a UCD. En cambio Alianza Popular surgió y pervivió.

Años más tarde el PP relevó a AP, y dos décadas después Vox salió del PP. Partido Popular y Vox son carne de su carne, y Génova ya no sabe cuántos corderos sacrificar para recuperar al hijo pródigo y hacer buena la parábola. Asumido que en Vox no va a haber ruina ni arrepentimiento sino jolgorio y más desfase, Feijóo se apuntaría a gobernar con Santiago Abascal, con Santiago Apóstol y con el que haga falta, y celebrar con Vox un banquete de investidura disfrutón, que tuviese a UPN de invitado, cuando menos a los postres.

Palomares, 1966

Sesenta años después del accidente de Palomares (enero del 66), la extrema derecha se ha restaurado en España y es radioactiva. Y Fraga, inmortalizado en bañador, sigue siendo el pater familias del PP, padre político de José María, de Mariano y de Alberto, en triple herencia por etapas.

Licenciados los dos primeros en liderazgo presidencial, si a Feijóo no le vuelve a alcanzar la nota de corte para la Moncloa Aznar moverá ficha, que para algo lleva dos décadas sentando cátedra. Así que Fraga Iribarne, por A o por B, va camino de condicionar tres cuartos de siglo de la política española. Eso sí que es una distopía y un pan con unas tortas. Por cierto, Trump va a cumplir 80 años en junio, los mismos que tenía don Manuel cuando llevaba una docena como presidente de la Xunta. Equivalente a que alguien con la edad de Sánchez, (que cumple 54 en febrero) habitara en la Moncloa en 2052.

Trump vino al mundo tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. A punto de llegar a octogenario y para lo que le queda en el convento va a dejarnos un pastelón de los que hacen época. La nueva era está aquí, y el desafío histórico ante la radiación autoritaria es perentorio.