“Menos mal, menos mal, que nos queda Portugal”. Lo cantaba en los 80 Siniestro Total, aunque por la red hay quien atribuye la frase a Unamuno, mientras que algún otro cree que es simplemente un dicho gallego. Bien pensado, ninguna de las tres teorías está reñida con la otra. Hay frases célebres que puedan llegar a convertirse en canciones que a su vez devienen en dichos populares. Y viceversa también, pero no es el caso.
Ayer la sentencia valía para representar el estado de ánimo de la izquierda de este lado de Europa. El mismo día de la victoria del candidato socialista en las elecciones presidenciales portuguesas frente a su oponente de extrema derecha, recibía en suelo español su segundo varapalo en dos meses. Vale, al PP su adelanto electoral en Aragón, como el mismo de Extremadura, le ha salido regular. Pero el que se ha pegado el hostión ha sido nuevamente el PSOE, el que ha desaparecido es Podemos y el que sigue apabullando es Vox.
En ese panorama, los buenos resultados de los aragonesistas de la Chunta apenas suponen un premio de consolación ante la consolidación de un escenario electoral cada vez más derechizado en el Estado. Si es verdad que Aragón es el “Ohio de España” esto puede ponerse muy negro dentro de poco. Además de su aureola internacional, algo sólido va a tener que inventarse Sánchez ante un panorama doméstico que parece desmoronarse.
Y a la izquierda del PSOE van a tener que ponerse unas pilas que de momento no sabes si no encuentran o simplemente no buscan. Lo contrario es ver en breve a Abascal dirigiendo un ICE hispano. Y esto también va con los partidos de la agenda navarra y/o vasca. Ni aquí tampoco somos inmunes a la plaga neofascista, ni nadie nos asegura lo que pueda hacer un PSOE devuelto a sus cuarteles de invierno. Mientras, eso. “Menos mal, menos mal…”