No cabía un alfiler en la Sala 2 de Zentral, el viernes pasado. Era el último concierto de Exuvia y la despedida de su cantante. Una noche especial, sin duda. Primero entró Carlos, que se quedó sentado frente a su batería. Después apareció Patxi, que rápidamente agarró su guitarra y se marcó una breve introducción con su compañero. Quizás quisieran entrar en calor, pero lo cierto es que aquello sonó muy tranquilo en comparación con lo que estaba por llegar. En cuanto terminaron, subió al escenario Amaia, como una boxeadora punkrockera con las formas de un ciclón. Personajes, tema extraído del epé que publicaron hace un par de años, fue el arranque de la tormenta que, durante unos sesenta minutos, asoló sin clemencia la sala. Si algo se puede afirmar de este grupo es que tiene una puesta en escena arrolladora. Uno queda sepultado bajo la ruidera que facturan, y abrumado ante la rotundidad de su espectáculo. Siendo un trío, sin más instrumentos que la batería y la guitarra eléctrica, cada miembro del combo tiene que dar el 200 % de su capacidad. Carlos golpea con una furia animal la batería; Patxi fabrica un muro de grueso hormigón con su guitarra, tocándola de tal forma que no se echa de menos el bajo; y Amaia es la encargada de poner voz a semejante derroche de distorsión, además de bailar, saltar y repartir patadas al aire. También se pasea entre el público, invitándole a cantar con ella. Una front woman, en definitiva, de las que se comen el escenario, y una banda que te atropella y te pasa por encima.
CONCIERTO DE EXUVIA
FECHA: 06/02/2026 LUGAR: Zentral (sala 2). INCIDENCIAS: Sala llena, entradas agotadas. Amaia Lizarraga (voz), Patxi Morillas (guitarra), Carlos Beoriz (batería).
Las canciones fueron cayendo como yunques. Pesadas. Violentas. Plenas de energía. El respetable las recibía con alegría. La última en marchar, Yo puedo sola, El club de los idiotas, Un día ahí dentro… Había espectadores de todas las edades, y fueron frecuentes los pogos. La propia Amaia, que no paró ni un segundo, provocaba y enardecía constantemente a la audiencia. Las pausas entre canciones eran mínimas, casi sin tiempo para recuperar el aliento. Solo en algunas ocasiones se detenían unos segundos para hacer algún breve comentario o para agradecer los aplausos con los que la concurrencia les obsequiaba. Los hubo para los tres, pero, lógicamente, siendo el último concierto de Amaia al frente de la formación, ella se llevó la mayor parte de las ovaciones. A pesar de la carga emotiva de la noche, supo mantener sus sentimientos a raya y se mostró concentrada en su labor. Solo al final, cuando presentaba la última canción del repertorio, se le quebró la voz y se le humedecieron las pupilas. No fue la única a la que le sucedió, ni encima ni debajo del escenario. La grieta duró solo un instante, porque, en cuanto comenzaron a sonar las notas de Beligerante, la rabia volvió a inundarlo todo. Inmejorable cierre para esta primera gira de Exuvia, y broche de oro para la etapa de Amaia como vocalista. Pero ojo, que el grupo sigue su camino. En breve entrarán a grabar un nuevo trabajo con otra cantante. Estaremos atentos a cada uno de sus movimientos.