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A PROPÓSITO

Jesús Barcos

La batalla de los planetas

La batalla de los planetasFernando Villar (Efe)

Tuvo eco la entrevista que hicimos hace una semana a Antón Costas, presidente del Consejo Económico y Social, cuyo discurso invita a una mayor confianza socioeconómica. La esperanza anda tan alicaída que el prejuicio coloca a los esperanzados en una especie de mansedumbre monjil. Y esto es injusto. La esperanza requiere militancia, anticipación y fortaleza mental, además de liderazgo.

Es una desgracia que la esperanza haya perdido mucho espacio y que cotice tanto la mala baba. Especialmente en las redes sociales, donde hay gente que solo sabe escupir. Esa es su gran habilidad: acumular mucosa y lanzar jardos a lo marrano. No buscan debatir, ni siquiera rebatir. Pretenden humillar. Y es que hay gente mala y también tontos de baba. Cabe constatarlo sin darles el gusto de decírselo individualmente y ponernos ya a su altura.

Con tipos obsesionados con el sexo, la anatomía, los genitales y las banderas, mejor bloqueo o indiferencia. La democracia no se edifica sobre comportamientos tan primarios ni ofensivos, necesita muchísimo más rigor y templanza. El espectáculo, en cambio, funciona distinto; todo puede servir para el caldero, pues las audiencias a menudo se disparan a base de víboras, cenutrios o graciosillos sin gracia, que de todo hay en la viña del Señor.

No bajar los brazos

Necesitamos mejores argumentos sociales que nos inviten a seguir luchando y acordando; no vaya a ser que la esperanza acabe siendo sobre todo escuadrista. Es clave recuperar una mentalidad democrática incisiva e inteligente frente a pulsiones autoritarias capaces de volver enajenar muchas mentes. Aprendamos de los horrores de la historia. El autoritarismo, lo sabemos de sobra, es la puerta de gravísimas vulneraciones de los derechos humanos y a discriminaciones injustificables. Nos conduce a un barranco. Y eso es lo que precisamente quieren algunos: despeñarnos, derrumbar por las buenas o por las malas esta etapa progresista e instaurar un trumpismo a la española con marcada onda represiva. Amuchos se les hace la boca agua.

Ayuso puede convertirse en ‘Lady Motosierra’. El trumpismo madrileño va armando un medallero: servil ante el poderoso y de nuevo muy ridículo

Contra las mentiras

Es curioso. Quien se cree dueño de la verdad suele considerar legítimo viralizar la mentira. La cultura católica afirma que la mentira la conculcación de un mandamiento divino. Un asunto antropológico, en definitiva, tan viejo como la humanidad. Hoy necesitamos leyes civiles, educación mediática, pensamiento crítico, filósofos y verificadores para potabilizar el debate público y generar condiciones democráticas sanas. La desinformación es un linfoma para la democracia.

Civismo contracultural 

En 2003 el sociólogo Michel Wieviorka advirtió de que las luchas sociales habían “perdido toda capacidad de proponer un mundo mejor”. Dos décadas después los medios somos mucho menos influyentes, la política está en crisis, internet ya no es la red democratizadora que imaginamos, y mucho votante de Vox o PP cree que lo idóneo es deslizarnos por la vía trumpiana ante el nuevo mundo que se conforma.

En los próximos meses, visto el panorama, Ayuso optará entre subir la apuesta y convertirse en ‘Lady Motosierra’ o pisar el freno sin perder de vista un posible relevo en Génova. El trumpismo madrileño va armando un medallero, oro para la lisonja, plata para la impudicia. En el fondo, el centralismo de siempre; soberbio frente a unos, servil ante el poderoso, y de nuevo muy ridículo.