La Comisión Europea ha propuesto una Ley de Aceleración Industrial para la Unión Europea (IAA), que aspira a crear una oportunidad histórica para revitalizar el tejido productivo europeo. Su mecanismo de designación de “zonas de aceleración” prioriza agilizar burocracia, infraestructuras energéticas y fondos para sectores que trabajen en el marco de cero emisiones netas contaminantes. El lehendakari Imanol Pradales instaba al Gobierno español a actuar con agilidad, ya que a los ejecutivos de los estados miembros les competerá gestionar estas designaciones estatales.
Es cierto que, tras los debates que aún persisten en relación al concepto ‘Made in UE’, entre otros, queda pendiente una negociación en sí Parlamento Europeo y el Consejo que podría demorar su entrada en vigor. Pero su impulso para los entornos industriales de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra sería innegable y deberían beneficiarse de inmediato. Los herrialdes de la CAV conservan un sector industrial que aporta el 24% de su PIB, y esta aportación crece hasta el 31% en el caso de Navarra.
Para ese tejido, las ventajas de ser designado zona de aceleración son claras: trámites simplificados, prioridad de acceso y desarrollo en redes eléctricas y gas, preferencia en contratación pública para productos bajos en carbono, y acceso facilitado a pruebas regulatorias y financiación para pymes. En un contexto de incertidumbre global –guerras comerciales, inflación persistente y transición ecológica–, estas medidas impulsan la transformación hacia industrias de alto valor añadido, innovación tecnológica y descarbonización, claves para la competitividad de nuestras empresas. La próxima transformación industrial no es solo tecnológica sino que se mide en términos de sostenibilidad en mercados maduros, como el europeo, y de posicionamiento en aquellos con un potencial de crecimiento de su demanda.
La competencia para Europa no es interna ni debe caer en un pulso de intereses particulares mientras su industria se ve desplazada en mercados internacionales. Responder con agilidad posicionará a nuestos herrialdes como hubs europeos de reindustrialización verde, creando empleo cualificado, atrayendo inversión y asegurando prosperidad en tiempos turbulentos. Un reto que justifica un consenso político.