La pelota vive un buen momento en Navarra. Los frontones se llenan en las grandes citas y el interés del público se mantiene vivo. Sin embargo, el principal reto no está arriba, sino en la base, donde la pelota femenina sigue siendo uno de los desafíos pendientes. Navarra cuenta con más de 600 frontones, espacios que durante generaciones han sido mucho más que instalaciones deportivas. Han sido plazas públicas donde muchos niños y niñas tuvieron su primer contacto con la pelota.
Relacionadas
Hoy, sin embargo, se juega menos en calles y pueblos, lo que obliga a reforzar las escuelas deportivas para garantizar el relevo generacional. La trayectoria de Maite Ruiz de Larramendi refleja bien el camino recorrido y lo que queda por hacer. La pelotari advierte de que muchas niñas empiezan a jugar, pero a partir de los 13 o 14 años se desaniman porque sienten que su recorrido es limitado y faltan referentes. Por eso la clave está antes, entre los 9 y los 11 años, cuando nace la afición. Es ahí donde la pelota debe reforzarse desde las escuelas, los barrios y los propios frontones.
En el Foro Hiria, la concejala Maider Beloki defendió impulsar esta práctica también desde los centros escolares. En la misma línea, Andrea Lusarreta, de la Federación Navarra de Pelota Vasca, recordó que el gran reto es mantener viva la afición entre los más jóvenes. La candidatura de Pamplona a Capital Mundial de la Pelota Vasca abre una oportunidad en esa dirección: fortalecer la cantera, dar visibilidad a las pelotaris y lograr que las nuevas generaciones -también las niñas- sientan que la pelota también es suya.