Pasaron tres semanas, cambiamos de continente, vamos a un circuito nuevo, torrido, extraño, bastante chapucero, por cierto, y lo que parecía que había sido flor de un día, pues no. Aprilia reafirma, y de qué forma, el sorpasso que parece haber dado a su vecina y siempre enemiga Ducati. Y no solo por la estupenda forma de Bezz, que merece todas y cada una de sus victorias, sino por la esperada recuperación del campeón del mundo de 2024, Jorge Martín.

Y qué mejor hacerlo que sobre la que hoy, sí ya podemos decir que es la moto más equilibrada de la parrilla. Solo había que ver con qué velocidad bajaron las persianas del box Ducati oficial tras la caída de Pecco (más fuera que dentro del equipo) y el cuarto puesto que sabe a humo de Marc. Porque esta vez Marc no solo se quedó fuera del podio, sino que ni siquiera fue la primera Ducati.

Un voluntarioso Fabio Di Giannantonio fue capaz de bajarlo del cajón cuando lo más difícil, Marc ya lo había hecho. Y creo que debemos detenernos aquí a analizar esto un poco. Que Marc ayer no fuera capaz de subir al tercer peldaño del podio es algo que puede ser solo un mal día o que hace sonar muchas alarmas. Y no lo digo por las Aprilia, que están fuera de la ecuación ahora mismo. Lo digo porque en ninguno de los universos paralelos que hay por ahí, Fabio Di Giannantonio sería capaz de ganar en unas vueltas finales a Marc con la misma moto, tal y como sucedió ayer.

¿Qué es lo que pasó entonces? Pues pocas son las variables. Una sería que simplemente a Marc no se le da bien este corto y rapidísimo circuito brasileño. Pero esto tampoco debería ser una excusa, cuando Marc ha ganado en muchas vueltas finales de circuitos a derechas que realmente odia.

Otra opción sería que Marc siga sin estar a pleno rendimiento, sin estar físicamente al 100%. O también puede ser que este comience a ser el rendimiento de un profesional con 33 años, un brazo como un sacacorchos y un hombro que cada vez se luxa con más facilidad. Sé que solo son dos carreras y que probablemente hay más bache de moto que de piloto, estoy casi seguro. Pero tendremos que acostumbrarnos a ver que igual ya no es capaz de ganar con una mano detrás de la espalda, como lo hacía hace bien poco. E incluso verle perder ante otros con sus mismas armas. O igual simplemente ha sido un comienzo de temporada bien extraño. Pero verle 5º de la general a 22 puntos tras dos carreras no ayuda.