Siempre que vuelve a Navarra, Josep Borrell recuerda que estuvo aquí “hace 35 años”, en uno de los momentos más importantes para la Comunidad Foral: para la firma del Amejoramiento, la ley suprema de Navarra. Entonces lo hizo para acompañar a su buen amigo José Antonio Asiáin, como él mismo mencionó al principio de su intervención.
Cuatro décadas más tarde, han pasado muchas cosas. Algunas malas. Pero en el cómputo general, buenas. “Los últimos cuarenta años han sido los mejores desde la batalla de Trafalgar, desde que inauguramos el siglo XIX”, dijo ayer, ante la audiencia. Y si han sido tan buenos, lo es gran parte porque España ha pasado a formar parte de la Unión Europea, cuyo alto comisionado para las relaciones exteriores presidió entre 2019 y 2024.
Borrell repasó la actualidad geopolítica y económica en el desayuno informativo organizado por DIARIO DE NOTICIAS con el patrocinio de Laboral Kutxa y el Gobierno de Navarra a través de Marca Navarra.
las tres fortalezas Defendió ayer que el modelo europeo como uno de los más atractivos del mundo por combinar “libertad política, progreso económico y cohesión social”, aunque advirtió de las crecientes vulnerabilidades estratégicas, demográficas y militares de Europa en un contexto internacional marcado por la guerra de Ucrania, el auge de China y la dependencia de Estados Unidos.
Durante una conferencia centrada en geopolítica y economía, Borrell sostuvo que Europa sigue siendo “un imán” para millones de personas por su modelo social y democrático. “Somos atractivos porque en Europa combinamos tres cosas que todos quieren tener: libertad política, progreso económico y cohesión social”, afirmó. En contraposición, señaló que Estados Unidos “no tiene cohesión social” y que China mantiene la cohesión “a la fuerza”, pero sin libertad política.
El atractivo de europa: "Hay diez países a la fila"
El ex jefe de la diplomacia europea defendió además el sistema sanitario europeo frente al estadounidense y destacó que en Europa la sanidad “no depende del pago”, lo que, a su juicio, contribuye a un elevado bienestar social. “Gastamos la mitad que EEUU y tenemos un sistema sanitario mil veces mejor y un millón de veces más igualitario”, afirmó.
Borrell insistió en que Europa continúa atrayendo tanto a estados como a ciudadanos de otras regiones del mundo. Recordó que actualmente hay diez países esperando entrar en la Unión Europea y citó el caso de Ucrania, que “llega empujando, porque tiene prisa”. A su juicio, la futura ampliación cambiará profundamente el proyecto europeo.
El reto de Europa: migración, un debate sin maniqueísmo
El ex ministro vinculó también esa capacidad de atracción con los movimientos migratorios hacia Europa y defendió que el continente necesitará inmigración para sostener su modelo económico y social. “O nos reproducimos, y nuestros hijos y nietos no parecen muy dispuestos, o aceptamos que venga a echar una mano gente de fuera”, afirmó.
En ese sentido, pidió abordar el debate migratorio “sin maniqueísmos” y señaló que Europa no podrá afrontar el futuro únicamente con sus propias fuerzas. También aludió a la situación demográfica y climática de la franja del Sahel, donde aseguró que la combinación de alta natalidad y deterioro climático impulsa a miles de personas a intentar emigrar hacia Europa.
Gran parte de su intervención estuvo centrada en la guerra de Ucrania y en las consecuencias estratégicas que el conflicto ha tenido para Europa. Según afirmó, la Unión Europea ha descubierto durante la guerra enormes dependencias industriales y tecnológicas. Puso como ejemplo la fabricación de proyectiles, cuya producción depende de pólvora y algodón importados, en gran medida desde China.
La defensa y Europa: la dependencia de EEUU
“Somos extraordinariamente vulnerables”, resumió Borrell, que alertó de la dependencia europea de Estados Unidos en ámbitos críticos como el almacenamiento de datos o las tecnologías digitales. “Vivimos bajo el paraguas protector de EEUU. Somos un protectorado militar”, aseguró.
El ex alto representante recordó además que el 60% del material militar europeo es estadounidense y defendió la necesidad de aumentar la inversión en defensa tras años de recortes. A su juicio, el gasto militar fue “la gran variable de ajuste” tras la crisis de 2008 y Europa se “desarmó” durante años.
Borrell consideró que ahora existe un amplio margen para incrementar las capacidades militares europeas, aunque admitió que parte de la sociedad europea sigue siendo reacia a ese esfuerzo. “Hay gente en Europa que prefiere ser vasallos felices y no hacer el esfuerzo de defenderse”, afirmó.
También advirtió de que la percepción de amenaza cambia según la cercanía geográfica a Rusia y aseguró que países como Estonia viven con preocupación la posibilidad de una agresión rusa. “Necesitamos que los EEUU se queden antes de que terminemos los deberes”, señaló.
La guerra y Europa: la ‘guerra eterna’
Sobre Ucrania, recordó que Europa ha destinado ya 200.000 millones de euros al conflicto y afirmó que sin esa ayuda el país sería hoy “Bielorrusia 2”. También sostuvo que Rusia cuenta con capacidad para sostener una guerra larga gracias a sus recursos energéticos y aseguró que Vladímir Putin “no se va a volver a casa con las manos vacías”.
Oriente Próximo y Europa: el drama de Gaza
Borrell abordó igualmente la situación en Gaza y describió un escenario humanitario extremo. “En Gaza hay miles de personas a las que se las van a comer las ratas”, afirmó. También criticó que algunos países permitan a Israel actuar sin límites debido al peso histórico del Holocausto. El ex dirigente europeo alertó además de los riesgos energéticos derivados de la crisis en Oriente Próximo y de las tensiones en el estrecho de Ormuz. Según explicó, el mundo ha perdido ya mil millones de barriles de crudo durante la crisis actual y advirtió de posibles consecuencias sobre el transporte aéreo y la producción agrícola si la situación se prolonga.
Otro de los grandes ejes de su intervención fue el ascenso tecnológico y económico de China. Borrell destacó la capacidad de planificación estratégica del país asiático y afirmó que Pekín combina “luces largas” políticas con una fuerte capacidad industrial y exportadora.
“China produce el 33% de los productos industriales”, señaló, antes de destacar la presencia de empresas chinas en el llamado triángulo del litio de Argentina, Chile y Bolivia. También reconoció que Europa está buscando inversiones chinas, especialmente para el automóvil.
China y Europa: el salto hacia adelante de China
“No quiero parecer pro chino, pero sí hay que reconocer que ese país ha dado un salto adelante espectacular y hay que contar con él”, afirmó. En ese contexto, sostuvo que España está empezando a ser vista como un país con buenas relaciones con China y atractivo para nuevas inversiones. Borrell cerró su intervención con una reflexión sobre el peso global de Europa y sus desafíos de futuro. Recordó que el continente representa apenas el 5% de la población mundial y afronta un rápido envejecimiento demográfico, aunque defendió que mantiene un “gran capital institucional”.
También alertó sobre el impacto del narcotráfico y sostuvo que ya no supone únicamente un problema de seguridad, sino “de soberanía”. Finalmente, reivindicó el papel de la inmigración en el desarrollo económico y tecnológico y recordó que “la mitad de la población de Silicon Valley ha nacido fuera de EEUU”.