Síguenos en redes sociales:

NapardiArchivo

Bueno, estaría bien que los partidos políticos que no van a acudir a actos organizados por Napardi porque no admite socias en sus estatutos se plantearan que hacer eso y sí acudir a actos organizados por la iglesia católica, que sabemos que no permite a sus religiosas celebrar actos religiosos, es una soberana contradicción. Vamos, que me parece fantástico que no vayan a nada que organice un ente privado que no admite socias y que no se pliega a las reclamaciones del sentido común de los tiempos y de la sociedad, pero por la misma regla de tres igual hay que darle una vuelta a lo otro.

Ya puestos, pues vamos ajustando bien las posturas y así no caemos en hacer unas cosas en un sitio y las contrarias en otro. Dicho eso, en mi convive el respeto a que cada cual si se atiene a la ley pueda hacer lo que considere y al mismo tiempo mi rechazo a los estatutos de esa sociedad privada en concreto y a todas las que han mantenido durante demasiados años unas excepciones anacrónicas y fuera de lugar en una sociedad que lo que está precisamente pugnando es por normalizar a todos, sin aspavientos, sin exclusiones y sin polarizaciones. Enrocarse en su postura ha sido una oportunidad perdida por Napardi para entrar en el siglo XXI aunque sea con 25 años de retraso, pero habrá que ver hasta qué punto la autoridad gubernamental es capaz de llevar adelante la legislación para, obligados, cambiar de opinión.

Una oportunidad perdida, en todo caso, en una materia que, como muchas otras, está politizada de base y que no se sabe ya si precisamente por eso a veces no circula por los cauces que circularía y vete a saber si a veces no acaba de otra manera precisamente por politizarse. No creo que sea el caso, pero a algunos les habrá servido para encerrarse aún más en su visión, tan propia de estas tierras en tantas cosas anclada en a saber ya qué siglo pretérito.