Los médicos del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Navarra (HUN) sentimos el deber ético y profesional de escribir esta carta ante la evidente degradación del Sistema Público de Salud de Navarra que parece haber entrado en una fase crítica.
Queremos comenzar manifestando nuestro apoyo firme y solidario a los compañeros del Servicio de Traumatología, que en las últimas semanas han sido objeto de ataques públicos por parte del Consejero de Salud. Es profundamente desalentador observar cómo el consejero opta por el señalamiento público a los médicos en lugar de asumir la responsabilidad de la gestión sanitaria navarra. Las declaraciones del señor Domínguez, cargadas de medias verdades y ataques directos a la profesionalidad de nuestros compañeros, son una estrategia fallida que solo busca desviar la atención de los problemas que su consejería no ha sabido resolver. La gestión basada en la desacreditación mina la moral de quienes somos un pilar importante del sistema sanitario.
Nuestra propia realidad es el vivo reflejo de esta crisis. El Servicio de Urgencias del HUN está dimensionado para atender adecuadamente un volumen determinado de pacientes diarios; no obstante, con una frecuencia ya alarmante, estamos registrando incrementos de demanda asistencial que superan en un 30% o incluso un 40% nuestra capacidad operativa.
Esta alta demanda, que antes era excepcional y ligada a epidemias estacionales, se ha convertido en algo muy habitual. Cualquiera que haya tenido que acudir a Urgencias en los últimos meses ha sido consciente de esta situación de sobrecarga asistencial que produce largos tiempos de espera en Urgencias. A esto se añade que la frecuente falta de camas hospitalarias provoca que, pacientes pendientes de ingreso queden atrapados muchas horas en el área de Urgencias, incluso durante la noche. Es una situación que deshumaniza por completo la atención que merece el paciente y afecta gravemente a su dignidad en momentos de especial vulnerabilidad.
Trabajamos en turnos prolongados, con jornadas de 24 horas, que nos exigen mantener un nivel de alerta máximo para garantizar la atención de pacientes críticos y de alta complejidad. Sin embargo, la realidad asistencial está sobrepasando cualquier límite razonable, obligándonos a trabajar en condiciones de gran fatiga física y mental.
El sistema está roto. No es una frase retórica, es una realidad diaria. El Gobierno de Navarra y la Consejería de Salud tienen el poder y la responsabilidad de llevar a cabo las acciones necesarias que permitan el diálogo y la colaboración con los profesionales sanitarios de forma que se pueda garantizar una adecuada atención a la sociedad.
Firman esta carta: Virginia Ruiz de Eguino, Cristina Urdánoz, Nerea Berrade, Ángel Hernández, Amaia Arrieta, Elena Álvarez, Maider Igartua, Ruperto Medina, Silvia Martínez, Eduardo Mediavilla, Santiago Serena, Silvia Unanua, Blanca López de Jaime, Pablo García, Jorge Abadia, Naroa Lacunza, William Escamilla, Irune Fernández, Rebeca Labeaga, Vanessa Suárez, Berta Elorz, Javier Infante, Raquel Sobrado, Fermina Beramendi, Antxon Ojeda, Alfonso Herrero, Miguel Basterra, Ane Erdozain, Andrea Revuelta, Ana García Arellano, Carmen Merino Rubio, Blanca Gorraiz, Ana Utrera Martínez, Andrea Baztán Ubani, Carmen Saiz, Alba Soto, Valle Molina, Bernabe Fernandez, Arantxa Bezunartea, Carmen Calvo, Yolanda Encina, Eider Arbizu, Josu Labandeira, Eugenio Hernández, Hugo Martínez Faya, Elisa Huarte, Miguel Castro Neira, Ana Cabodevilla, Marino Rodrigo, Rosaura Grocin, Guillermo de Ulibarri, Eneko Azcona, Susana Burusco, Jose Romualdo Acevedo, Myriam Martínez -Bayarri, Matilde Juanes, Eugenia García, Anabel Bardon, Carlos Beaumont, Nikole Velilla y Leyre Urueña
Médicos del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Navarra (HUN)