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Y tiro porque me toca

Miguel Sanchez Ostiz

Primero de Mayo

Fotos de la manifestación de LAB con motivo del 1 de mayoIñaki Porto

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Ya hace años que la manifestación del primero de mayo, convocada este año por UGT y CCOO, se puede celebrar sin palos policiales ni reventadores ídem, como recuerdo haber visto a finales de los setenta en el paseo de Sarasate. Recuerdo también alguna, multitudinaria, de la plaza del Castillo Carlos III arriba, hasta el Gobierno Civil.

El viernes pasado, la manifestación transcurrió en un ambiente festivo de batukada pese a las muy serias reclamaciones obreras referidas a condiciones de trabajo dignas y salarios adecuados a la realidad de la comunidad donde vive la mayoría de los trabajadores sindicados; así como el siempre candente asunto del acceso a la vivienda, objeto ésta de una feroz especulación sin freno, amparada en el trile del Mercado y la poca intervención gubernamental con leyes adecuadas, especulación sobre un bien social necesario y amparado por la Constitución; y cuyo término no se vislumbra ni a corto ni a medio plazo. Que también se haya pedido el fin de la guerra y la consecuente paz me parece muy meritorio; al margen de que sea un sentimiento mayoritario; pero dudo mucho que los brutales actores de esa guerra-negocio de nunca acabar puedan tomar en consideración el clamor popular que se ha hecho oír en el corazón de una capital de tercer orden. Por cierto, también he visto banderas y pancartas frente al siniestro edificio de Los Muertos en la plaza de la Libertad, museo de la Memoria, por ahora.

Como no soy adivinador del porvenir, ignoro en qué se va a materializar ese proyecto de museo de la memoria, o si solo es un subterfugio para no encarar su derribo, como piden reiteradamente cientos de voces y gargantas y la misma manifestación del viernes, convocada por el sindicato ELA, que de allí partió y recorrió la ciudad hasta la plaza del Ayuntamiento. Memoria, digo yo de las víctimas del golpe de julio de 1936 y de los crímenes y fechorías diversas de sus victimarios y nombre de estos para que sus acciones no caigan en el olvido; así como de las luchas sociales que hicieron posible un régimen sin terror, con derechos conquistados, hasta ahora mismo, en esta comunidad donde el bienestar esta tan desigualmente repartido como en otras menos afortunadas, según los convocantes que pidieron un alza considerable del salario mínimo a la vista del peligro de muchas familias de caer en el nivel de la pobreza. Tarea ingente la que deben realizar nuestros gobernantes más allá de buenos propósitos electorales que quedan en nada o en poca cosa.