Impotentes y/o incompetentes
Crecen las personas desplazadas y refugiadas y aumentan los discursos contra ellas mientras que en pocos años serán más del 25% de nosotros
Los informes de organizaciones de solidaridad y defensa de los derechos humanos como Amnistía Internacional, Médicos del Mundo o Acnur sobre la situación de los desplazados en el mundo sitúa a la comunidad internacional y a sus instituciones, pero también a los Estados, ante la imagen de su propia y egoísta desidia, cuando no ante el absoluto fracaso de la organización y el derecho internacionales. El hecho es que por primera vez desde la 2ª Guerra Mundial el número de desplazados supere los 115 millones de personas y la mayoría -42,5 millones de personas-, son refugiados que han visto forzados a esa situación por conflictos que aun siendo de origen religioso, político, étnico, territorial o de una ubicación concreta parecen formar parte de una gran crisis mundial y de carácter global.
Las organizaciones internacionales de defensa de los Derechos Humanos denuncian la hipocresía de los países occidentales, que conmemoran la jornada anual dedicada a los refugiados, pero incumplen la legalidad internacional y sus propios compromisos de respetar y proteger los derechos de esas personas. También denuncian que el principio de no devolución, que prohíbe entregar a cualquier persona a un país donde pueda sufrir violaciones de Derechos Humanos, está siendo anulado de hecho, al tiempo que se levantan nuevos muros en las fronteras y se comercia con el destino de esas vidas o humanas.
Víctimas que, sin embargo, no se generan de modo espontáneo sino impulsados en gran parte por el enfrentamiento de intereses macroeconómicos, pugnas de la geopolítica internacional y especialmente del control de las materias primas, tierras raras o zonas estratégicas. Y la creciente influencia de discursos políticos contra los diferentes o los de fuera revela que las instituciones y estructuras que se crearon para impedir que desastres humanitarios se repitieran son impotentes y/o incompetentes.
Y pese a todo, en apenas 15 años, el 30% de la población en Navarra y casi el 25% en la CAV será de origen extranjero. Acogerlos y ayudarles a formar parte de nuestra identidad no solo es un derecho, también es una necesidad.
Expulsadas de su modo de vida
La realidad es al mismo tiempo que las migraciones y la falta de equilibrio demográfico en el mundo, paralelas a la falta de equilibrio en su desarrollo, se conjugan hoy, en el primer cuarto del siglo XXI, con los conflictos que el hombre continúa provocando, con la secuencia de crisis económicas a que los cambios tecnológicos y productivos inducen y con los desastres naturales que la ya innegable crisis climática agrava. Y no sólo aumenta cada año el número de personas que se ven expulsadas de sus hogares y modos de vida sino que las perspectivas de que puedan volver son cada vez más lejanas. Y las elites hablan cada vez más alto de guerra e imponen una nueva carrera armamentística. La guerra siempre está ahí.