Que la Subdirección de Urgencias de Navarra sea la encargada de prender la mecha de los Sanfermines es, probablemente, una de las decisiones más acertadas del año. Supone reconocer el trabajo de más de 300 profesionales que sostienen uno de los servicios públicos más valorados por la ciudadanía y que están presentes allí donde surge una emergencia. Da igual que la llamada llegue en pleno encierro, en una carretera secundaria, en un domicilio o en la calle. Siempre hay un equipo preparado.

Médicos, enfermeras, técnicos y profesionales de coordinación forman una red que trabaja desde las UVI móviles o los centros de San Martín o Buztintxuri cuando cada minuto puede marcar la diferencia. Cuidan a la perfección de nuestros mayores y de nuestros niños cuando se “averían” a deshoras y tratan a todo el mundo por igual. Y en una fiesta tan trepidante como la nuestra están preparados para TODO. Sus protocolos funcionan y son justos. Esa capacidad de respuesta, las 24 horas del día y los 365 días del año, ha convertido al sistema navarro de urgencias en un referente internacional.

Sin embargo, detrás de ese servicio hay profesionales que trabajan bajo una presión creciente, con picos de demanda y de sobrecarga asistencial. Por eso, este 6 de julio es también una oportunidad para visibilizar una realidad que exige recursos suficientes, mejores condiciones laborales y plantillas estables, admiten los protagonistas. La ciudadanía también tiene un papel que desempeñar haciendo un uso adecuado de las urgencias y reservándolas para aquellas situaciones que requieren una atención inmediata. Y ojalá demos poca guerra en estas fiestas.